20 enero, 2021

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Rafael Loret de Mola: Cinismo Inaudito

RAFAEL LORET DE MOLA

  • Cinismo Inaudito
  • ¿Por qué Callan?
  • Furia de Claudia

Por Rafael Loret de Mola

Hace veinte años y un día, sobre la calle de Lafragua de la ciudad de México y enfrente del Hotel Casablanca, sito a un lado de las oficinas del PRI, fue baleado, a quemarropa, cuando comenzaba a mover su automóvil, manejado por él, José Francisco Ruiz Massieu, quien murió instantes después a la vista de un centenar de diputados priístas y otros funcionarios del mismo partido. Un solo individuo, Rafael Aguilar Treviño, se acercó hasta la ventanilla del conductor y le disparó un tiro antes de que se encasquillara la pistola del homicida y éste pretendiera darse a la fuga siendo interceptado por un valiente policía bancario.

En un principio, lo que parece increíble por el número de testigos, en “Monitor”, feudo radiofónico del entonces vanguardista en el medio, José Gutiérrez Vivó, se dio una información escueta y absurda: “un individuo de aproximadamente cincuenta años –tenía cuarenta y ocho-, fue muerto a tiros; no se le ha identificado”. Durante diez minutos, aproximadamente, se desconoció el perfil de quien yacía a los pies de los legisladores priístas en una de las calles más céntricas de la metrópoli y a unos metros de la sede defeña de su instituto político. Se trataba del ex gobernador de Guerrero, con la vista puesta en la titularidad de la Secretaría de Gobernación a escasos dos meses de la transmisión del Ejecutivo, y ex cuñado del mandatario en funciones, carlos salinas de gortari.

Esta es la historia oficial. La otra, en muchos momentos indagada por este columnista, incluyendo múltiples conversaciones con Humberto Hernández Haddad, quien fungía como cónsul de México en San Antonio y tuvo conocimiento de la presencia en esta ciudad del entonces diputado Manuel Muñoz Rocha, sobre quien recaían los señalamientos más encendidos sobre la autoría intelectual, y del abogado, también prófugo, Enrique Fuentes León, el 19 de octubre de 2014. Debo subrayar que Humberto es uno de los contados amigos que tengo, y lo son de verdad, sin importar su terca militancia priísta. Es una enciclopedia andante y lleva siempre una pequeña libreta en donde tiene apuntes de enorme importancia como los números de expedientes de los juzgados de San Antonio en los que se dio seguimiento jurídico al caso citado así como otros, incluyendo los números claves de Fernando Gutiérrez Barrios y salinas como agentes de la CIA en México.

En aquella ocasión, dos agentes migratorios aprehendieron al abogado Fuentes León, pero no a Muñoz Rocha, alegando que “no sabían” del interés del gobierno mexicano por dar con él, repito, en condición de presunto responsable de la autoría intelectual del crimen. Y sencillamente, al “no reconocerlo”, lo dejaron ir sin que volviera a saberse de él… oficialmente.

(Es necesario aclarar que el semanario Proceso en su número 1977, hace una semana, publicó un reportaje acerca de la “pandilla transexenal”, cuyas cabezas fueron salinas y luego ernesto zedillo quienes sólo aparentaron un distanciamiento que, en realidad, fue camuflaje. Pero tal fue a partir de la inminente publicación del libro “Colosio y Ruiz Massieu. Veinte años después”, del propio Hernández Haddad).

La obra en cuestión se basa en los hechos relatados, y que dimos a conocer ¡desde hace quince años! –“Los Escándalos”, Grijalbo, 1999-, y en un agregado de la mayor importancia: el gobierno estadounidense desclasificó ciento diez documentos incluyendo las huellas de Manuel Muñoz Rocha por territorio estadounidense; y resalta la petición del gobierno de salinas, a través de la embajada de Los Estados Unidos, para que fuera detenido en Brownsville, Texas, y extraditado a México; me dice Hernández Haddad que el `procedimiento fue el correcto porque es más expedito dado que el embajador tiene contacto directo con el Departamento de Estado en Washington.

Pese a ello, se ocultó la información a la opinión pública, de manera tan efectiva, que ni siquiera el ex cónsul conocía de la diligencia, ese a que era él quien tenía jurisdicción diplomática sobre la ciudad fronteriza. El sigilo es revelador, por supuesto, de posibles acuerdos soterrados entre los dos gobiernos, incluyendo la posibilidad de que el ex diputado tamaulipeco, Muñoz Rocha, fuese acogido dentro del programa de “testigos protegidos” en los Estados Unidos, con perfil y ubicación desconocidos. Lo más probable es que esté vivo aun cuando su esposa, Marcia Cano, ya pudo heredar, al ser su marido dado por muerto luego de varios años. ¡Pero ya son dos décadas las transcurridas! Todos felices y callados.

Lo que ya está fuera de duda, y así está asentado en la historia reciente de la barbarie mexicana iniciada con miguel de la madrid y exaltada por salinas y zedillo para legarlas al panismo complaciente de fox y calderón, incapaces de enfrentarse a las mafias y sí muy dados a enterrar las propias cabezas como los avestruces, es la presencia de una conjura de altos decibeles desde el poder mismo y con la evidente complicidad del entonces asesor presidencial, joseph-marie córdova montoya, quien fue protegido, de inmediato, tanto por carlos como por ernesto, en calidad de representante de México, sin ser mexicano, ante el Banco Interamericano de Desarrollo. Los hilos conductores son tan claros que, con franqueza, resaltan a la par con las complicidades extremas que posibilitaron la expansión de la violencia como fórmula para los arreglos amafiados de toda índole. Y así, hasta ahora.

De allí la trascendencia del libro de Hernández Haddad, quien como este columnista, optó por publicar su libro por su cuenta, negándose a entregarlo a editoriales vinculadas con el poder público –es decir, todas-, y financiándolo con su peculio producto de sus muchos años de labor como abogado y diplomático. Por supuesto, ahora me explico por qué nunca pudo ser candidato al gobierno de su natal Tabasco a pesar de haber sido considerado para el cargo en varias ocasiones, las mismas que, por desgracia, fue bloqueado por la suprema voluntad política. Los premios son sólo para los socios, financieros y políticos, de los mandatarios en turno.

(No extraña, en esta conyuntura, que el ex presidente vicente fox, quien fue abanderado del PAN y utilizó a este partido como refugio y plataforma hasta su asunción a Los Pinos, se declare abiertamente “peñista” y señale los tremendos dscalabros de su correligionario, calderón, aduciendo que ya no tiene militancia alguna y que va por la vida sólo “como mexicano”, comiendo “frijolitos” porque sus estipendios los dona a su sonora Fundación. Vamos a ver si hay tontos que se lo crean).

Para mal, las comisiones legislativas creadas para investigar los crímenes de Colosio y “Pepe Pancho”, como llamaba a Ruiz Massieu su cuñado –las malas lenguas hablan de una relación más íntima-, ni las tantas fiscalías especiales fueron capaces de seguir la pista de Brownsville a través de Texas ni de ubicar, dentro de las indagatorias, a un personaje clave de la trama, como denuncié mucho antes de su muerte: Carlos Hank González, quien fungía como secretario de Agricultura y Recursos Hidráulicos cuando Muñoz Rocha presidía la comisión respectiva en la Cámara Baja en aquel fatídico 1994.

Por cuestiones de la casualidad –quiero creer-, me encontraba frente al célebre profesos de Santiago Tianquistenco, cuando sonó el teléfono y recibió una llamada que lo hizo palidecer:

–De cualquier manera, en unos minutos, lo sabrá usted. ¡Acaban de llevarse preso a raúl, el hermano de carlos salinas!

–Si es por el caso Ruiz Massieu, debe usted sentirse liberado –le comenté-.

–¿Y eso por qué?

–No me a negar, profesor, que a usted se le ha señalado por su relación directa con Muñoz Rocha…

–Por favor, Rafael: concédame algo de inteligencia. Yo no hubiese planeado algo tan burdo y mal ejecutado.

–Precisamente, profesor; ésta es su mejor coartada. ¿O no?

Y ya no agregó Hank una sola palabra más. Finalizo diciendo que, pese a mis preguntas incómodas, jamás dejó de recibirle y de hacerlo con calidez, a diferencia de algunos mesiánicos que se encogen, cual orugas, apenas se les sacude con alguna crítica enfadosa. No digo más porque por allí anda con su MORENA.

Debate

Pero, ¿por qué siguen callando quienes, todavía activos y muy vivos, conocieron el caso Ruiz Massieu y han engañado a los mexicanos? Y ello a pesar de las versiones más agresivas, por ejemplo la presunción de una ejecución necesaria por los chantajes del ex gobernador de Guerrero en torno a conflictos de bisexualidad incluso con su ex cuñado, carlos? Esta hipótesis, que fue una de las líneas de investigación durante algún tiempo hasta la decisión de callar para aplicar la “medicina del tiempo” para causar la amnesia colectiva, enfureció, hace años, a Claudita Ruiz Massieu, a la sazón estudiante del Instituto Tecnológico Autónomo de México, al leerla publicada en el periódico de su alma máter, “El Supuesto”, dirigido en esos días por un joven que habría de ser uno de los periodistas más conocidos y cuestionados del país, para mí un orgullo, mi hijo Carlos.

Claudia se molestó tanto que pidió, con la fuerza familiar –no olvidemos que es sobrina de los salinas de gortari varones e hija de Adriana, divorciada de Ruiz Massieu luego de haber encontrado a éste en la cama con un muy cercano familiar suyo-, la cabeza de Carlos. Y no pudo ser. Hubo entre ambos un telefonema en donde se aclaró todo: él había reproducido una serie de datos divulgados por su padre, es decir por mí, y con gusto cargué con la primicia y la sentencia.

¿Ya van entendiendo, los amables lectores, por qué Claudita tiene una secretaría, la de Turismo, como mordaza para que no se le ocurra abrir la boca y revelar confidencias peligrosas para el establishment? Tal fue el costo por la sangre derramada de José Francisco, “Pepe Pancho”, valuada por una clase política tan ruin como ambiciosa, sin pudor alguno. Las herencias, en el gabinete de peña, demuestran la simbiosis prevaleciente entre las viejas mafias y las nuevas. Pobre México que las tolera.

La Anécdota

Este columnista se salvó de entrar en este sendero. Tras el asesinato de Carlos Loret de Mola Mediz, mi padre, el señor miguel de la madrid, cuando ostentaba la banda tricolor, me propuso:

–Que no le sigan envenenado la mente, Rafael. Yo le ofrezco hacerme cargo de su futuro político.

–¿Sobre mi silencio y la sangre de mi padre?

Ni él, ni su testaferro, emilito gamboa se atrevieron, siquiera, a verme a los ojos; pero emilito sigue cobrando del erario, como el miserable señor manuel bartlett refugiado bajo la cintura media de Andrés Manuel.