27 octubre, 2020

La Balanza Prensa la Noticia

Noticias del Valle de Toluca

Rafael Loret de Mola: Ciudadanía VS Gobierno

RAFAEL LORET DE MOLA

  • Ciudadanía VS Gobierno
  • Candidato Independiente
  • 53 Millones Cibernautas

Por Rafael Loret de Mola

Rafael-Loret-de-Mola-Ciudadanía-VS-GobiernoNada más lícito que alzar la voz en demanda de justicia, máxime cuando el sistema y sus integrantes se lavan las manos para evadir responsabilidades sobre matanzas y genocidios tan graves como los de Tlatlaya, Iguala y Apatzingán, entre muchos otros actos represivos de éste, el sexenio de la barbarie. Hay dudas que perviven, entre ellas la capacidad financiera de los padres de los normalistas de Ayotzinapa, quienes se niegan a aceptar las muertes de sus hijos hasta no ver los cuerpos y mantienen la esperanza de que estén vivos, acaso esclavizados por los explotadores de minas y laboratorios de cocaína, para poder viajar por todo el mundo –desde Europa hasta Norte y Sudamérica-, manteniendo con firmeza los retratos de los chicos desaparecidos y exigiendo una suerte de juicio universal contra la administración de peña. ¿Quiénes están detrás de estas familias afrentadas, con apenas recursos pecuniarios, en materia de financiamientos?

Es interesante apuntar que mientras ello sucede, esto es el vigor de la protesta por el suspenso respecto al sufrimiento de “los cuarenta y tres”, el gobierno encabezado por el señor enrique peña nieto, más interesado en asegurar su futuro con buenos inmuebles fuera de la curiosidad pública –el escándalo sobre las “Casas Blancas” de Las Lomas cimbró a la pareja de ambiciosos que habita la residencia oficial-, poco se ha preocupado por integrar alguna comisión que explique, en México y el mundo, la verdadera situación de los casos escandalosos que se le han salido de cauce, completamente. Esto es, como si la opinión mundial fuera poco trascendente para la evolución de los asuntos internos que únicamente han desprestigiado a los mandos civiles y militares.

Desde algunas ciudades del primer mundo, por ejemplo, surgen las interrogantes acerca de si los mandos castrenses se han impuesto dentro del régimen peñista, esto es cual si se tratase de un golpe de Estado silencioso, para mantener privilegios y trincheras muy a pesar de los hechos delictivos en los que han incurrido con frecuencia. Cualquiera que pase por donde ha corrido sangre sabrá que los moradores de estos lugares temen más, mucho más, a los miembros del ejército y la marina infiltrada por los marines estadounidenses que a los sicarios de los capos más encumbrados luego de la reorganización de los mismos. Nada se alteró, de hecho, con las publicitadas aprehensiones de Joaquín “El Chapo” Guzmán y Servando Gómez Martínez, “La Tuta”, entre otros relevantes zares del vicio, el primero asentado en Sinaloa hasta su captura y el segundo en Michoacán, la entidad que recorre sin problema alguno la candidata del PAN, Luisa María Calderón, “La Cocoíta”, hermana de felipe quien supuestamente afectó los intereses de los cárteles; nada más falso a la vista de los hechos sucintos y de la tranquilidad que muestra, no precisamente por valor –durante su gestión optaba por encerrarse en Los Pinos a beber desde el mediodía-, en sus periplos por la República y sin representación partidista alguna. Al parecer, la dirigencia de Acción Nacional teme desatar otra guerra interna aunque se encuentre en trance de caer en las provocaciones del ex mandatario.

La verdad, fuera de los militantes duros de cada partido, en este momento son más quienes están pensando, en serio, en la posibilidad de abstenerse, ni siquiera acudiendo a las urnas, o anular los sufragios haciendo acto de presencia en las mesas electorales con lo cual se daría la impresión de una gran concurrencia en una “jornada democrática ejemplar” aunque la mayor parte o buena parte de ella se desentiendan de candidatos y partidos y opte por escribir leyendas tales como ¡Fuera peña!, en un exabrupto que sale de lo más profundo del rencor.

Si tal es el debate, en este momento, desde ahora el gobierno y sus testaferros, incluyendo la oposición complaciente, van perdiendo el juego lastimosamente. Y percibo que así es aun cuando se pretexte que al paso de los comicios llamados “intermedios” los porcentajes de afluencia suelen bajar… sin que ningún ciudadano, de hecho, pierda sus derechos como tal como indica la letra muerta del artículo 38 de la Carta Magna. En el México de las simulaciones, proceder contra la sociedad por esta causa sería, de hecho, incendiario. No debiera haber, en este sentido, temores por ello como divulgan los desesperados operadores partidistas de cada uno de los aspirantes en campaña.

Fíjense: el líder de MORENA, Andrés Manuel, quien no es candidato en esta ocasión acapara los mensajes propagandísticos de su causa y apela al sentido del liderazgo firme, único, como elemento central para el futuro. Pese a ello, en dos ocasiones, en 2006 y 2012, se ha quejado de los resultados y proclamado su desconocimiento a los respectivos “triunfadores” sin llegar a más, ni siquiera a un conato de tomar Palacio, por ejemplo, como sí se planteó en 1988 por Porfirio Muñoz Ledo quien, para justificarse, me confió:

–A ver si no nos pasa como al Cura Hidalgo en el Monte de las Cruces –aludiendo a que teniendo a la capital en un puño, el caudillo regresó sobre sus pasos, condenándose y prologando la cruenta guerra de Independencia once años-.

No sé ahora, pero sí puedo afirmar que pocas veces, quizá ninguna, le había tomado el pulso a la República sintiéndolo cargado de tensión, con taquicardia cívica, y dispuesto a no tolerar imposiciones de ningún género en la hora de las decisiones. Pervive un hondo malestar hacia las políticas de peña nieto, la elevada corrupción –acaso en su nivel más alto-, y la cerrazón oficial hacia los dramas que se dan en cada uno de los estados federales incluyendo los “nuevos” que por decreto presidencial, y un léxico perdido, ha engendrado el mandatario en curso.

La segunda cuestión es si peña estará en posibilidades de llegar al 2018, interrogante que prolongamos a quienes aspiran a ser los abanderados de la izquierda en la justa presidencial señalada para ese año –nunca doy por hecho ni siquiera las fechas establecidas por las leyes como intocables-, y han sufrido severos infartos: el propio López Obrador y Miguel Mancera Espinosa quien, de hecho, debió ser “revivido” para poder seguir andando en la ruta de la política. Bastaría con estos antecedentes, en buena parte de los hemisferios democráticos, para no ser considerados como posibles aspirantes por cuestiones de salud y ante el desafío de gobernar de manera limitada por los barruntos de las tormentas del corazón. No hay fuerza física que dure cien años.

La perspectiva es muy compleja porque el pulso parece establecido entre una ciudadanía afrentada y un gobierno ramplón, cínico, que apenas sopesa los polvorines en donde se asienta. Por principio de cuentas, ¿el señor peña tiene algunos controles o ha sido arrollado y superado por los mandos militares y los chantajes de la partidocracia permanentes? Este es el meollo actual que pudiera significar la pieza del rompecabezas faltante para armar la imagen de un mandatario temeroso, con escasa agenda, demacrado, enfermo por males que son considerados “asuntos de seguridad del Estado”, y negligente, esto es resignado a que poco puede hacer, por ausencia de método y elementos, por tratar de revertir su ruta hacia el abismo del que ya está muy cerca, sin desviaciones visibles por ahora.

Quizá por lo anterior, el poderoso secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, con nombre de guerrillero y alma de represor, ni siquiera se molesta en dar explicaciones sobre la verdad de los acontecimientos de Tlatlaya, Apatzingán y recientemente Jalisco en donde sus tropas no pudieron evitar un fracaso mayúsculo en el operativo para aprehender a “El Mencho”, Nemesio Oseguera Cervantes, a principios de este mes de mayo sangriento, quien pudo huir, graciosamente, en cuanto sus sicarios derribaron al helicóptero militar que transportaba a veinte elementos. ¡Y todavía la Defensa tardó tres días para reconocer el hecho, tratando de justificar lo indefendible!

En resumen: cada día tenemos menos salidas mientras las puertas de las instituciones públicas se abren para los militares. Es advertencia.

Debate

Desde Nuevo León he recibido críticas, algunas justificadas, por haber explicado que la victoria de una candidatura independiente, sin partidos de apoyo ni sellos oficiales en apariencia, sería una especie de punto y aparte en la concepción y construcción de nuestra democracia. Lo sigo creyendo de firme aun cuando, insisto, quien encabeza las encuestas en ruta hacia el gobierno estatal, Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, “El Bronco”, no es una blanca paloma y debiera responder a dos interrogantes:

1.- Luego de una militancia prolongada en el PRI, ¿cómo se puede creer en su independencia?

2.- ¿Por qué no exhibe y declara, con detalles, la relatoría de sus bienes inmuebles que le presentan como un ricachón ansioso de un mayor poder?
Pese a estas dos severas duda, la figura de una candidatura fuera de la partidocracia asfixiante, aun considerando la militancia anterior, abre otra perspectiva y la posibilidad de construir futuro sin necesidad de apilarse a la dirigencia de alguno de los partidos rebasados por lo chantajes soterrados. Además, tómese en cuenta una decisión del popular candidato neoleonés: pudo haberse lanzado representando, como tantos otros, una alianza opositora con estructura suficiente para ganarle al PRI, mal abanderado. Y no lo hizo sino que optó por desafiar a la partidocracia y, hasta el momento, va lográndolo. Y esto, para este columnista, tiene un peso trascendente aunque, claro, haya miles de neoleoneses que lo deploren, bastante natural en una democracia tan inducida y manipulada como la nuestra.

No le auguro una victoria, si bien es muy probable que la obtenga, pero sí un paso importante hacia la construcción del andamiaje de una democracia que, de verdad, rompa con los dos grandes vicios del sistema: el presidencialismo y la partidocracia.

La Anécdota

Con cincuenta y tres millones de cibernautas en México, es natural que la clase política se muestre enloquecida por las redes sociales y busque, a toda costa, alterar y manipular contenidos con el uso de hackers expertos y muy bien pagados: cobran mil dólares por cada cuenta bancaria que puedan penetrar. ¡Imagínense tratándose de encuestas o tendencias!

Uno de estos destructores de las redes sociales, con cinismo inaudito, me dijo:

–Entre los narcos y nosotros controlamos las elecciones. No importa que voten o no. Haremos lo necesario para que todo fluya “normalmente”.

¿Y el INE, ahora mismo, puede presumir de tener un antídoto contra esta realidad?