4 diciembre, 2020

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Rafael Loret de Mola – El Repudio Universal

RAFAEL LORET DE MOLA

  • El Repudio Universal
  • ¿El Uso de la Fuerza?
  • Podemos por Internet

Por Rafael Loret de Mola

Rafael Loret de Mola - El Repudio UniversalLos dramas de Tlatlaya y de Iguala son vistos en el mundo como crímenes de Estado. ¿Acaso no lo fueron los casos de los ciento cincuenta y siete mil muertos que se abonan a los nefastos gobiernos de calderón y peña?¿Y los veintisiete mil desaparecidos en los últimos seis años que casi se equiparan a las víctimas de la dictadura argentina -se calculan en treinta mil sin mayores bases-, no tienen importancia frente a la sacudida tremenda de los sucesos recientes? Por supuesto, no trato de minimizar el horror de la barbarie a través de las últimas semanas, que ha conmovido al mundo, sino de subrayar otras aviesas intenciones de las grandes potencias universales dispuestas a aprovechar los hechos para dar rienda suelta a sus ocultas intenciones. Me atrevería a exponer que acaso nos fueron preparando el terreno.

Ahora, naturalmente, el mundo está de cabeza. Suena terrible hablar de la “tercera guerra mundial” cuando seis naciones decidieron unir fuerzas para aplastar al Estado Islámico, semillero de terroristas, llevándose niños, mujeres y civiles inocentes entre las bombas desgarradoras, brutales. El drama de México se combina con el universal y acongoja a los mexicanos más, si cabe, que quienes han sufrido en su territorio ataques similares desde el derribo de las Torres Gemelas, en Nueva York en 2001; las bombas en los ferrocarriles y la estación de Atocha en Madrid, en 2004, las explosiones en los autobuses y estaciones de Londres en 2005 y ahora, hace apenas dos semanas, los atentados sin misericordia en distintos puntos de París. De cualquier manera, los muertos son mucho menos –aunque cada vida vale oro-, que los registrados en nuestro país en los últimos siete años o las víctimas de los bombardeos sobre Siria por parte de la coalición internacional.

En el centro de la tormenta está, sin duda y de nueva cuenta, el petróleo y las riquezas naturales del subsuelo, incluyendo los ricos tesoros de nuestras minas que abundan en la región convulsa. No olvido la sentencia de la esposa del actual secretario de Estado norteamericano, Teresa Kerry, cuando durante la campaña de su marido a la Presidencia de los Estado Unidos, en 2004, misma que perdió ante la reelección del nefasto clan Bush, insistió en que la Unión Americana no podía seguir fabricando guerras siguiendo la ruta de petróleo y aunque se refería al combate contra Irak, comandado por Saddam Hussein, el señalamiento pudo ser una advertencia sobre cuanto podía suceder al sur de sus fronteras. Hoy, John Kerry despacha en la Casa Blanca, al lado de la oficina oval, y es un incansable trashumante con la difícil misión de apagador de fuegos mirando siempre por los intereses de occidente que incluye el poderío necesario para imponer condiciones a las naciones latinoamericanas. México es acaso el ejemplo más vivo de una nación satélite desde que los invasores del norte izaron su bandera de barras y estrellas en el asta del Palacio Nacional en 1846. Luego no han cesado las humillaciones.

Mientras el valor de la mezcla mexicana de crudo desciende imparable -los cálculos optimistas del secretario de Hacienda lo sitúan en 179 dólares por barril para el cicnlo de 2015 si bien parece desplomarse por debajo de tales expectativas-, los consorcios del exterior que saltaron felices cuando se aprobó la reforma energética parecen más cautelosos y acaso en espera de que los precios se estabilicen para hacer sus propios cálculos sin riesgos de perderse en un torbellino de circunstancias adversas, entre ellas la posibilidad de rectificaciones por parte de un gobierno que ya dio muestras de ser poco serio en cuanto a sus transacciones comerciales gracias a los “buenos oficios” del señor peña que se dio a cancelar la adjudicación directa de la construcción del ferrocarril de alta velocidad de la capital hacia Querétaro apenas dos días después de reconocerla como válida ante la ausencia de otros compradores; y de paso se llevó entre los pies al cuñado de Carlos Salinas, Hipólito Gerard Rivero, sin la menor sensibilidad política.

En cambio, la concesión del tren rápido a Toluca, centro del universo peñista, no tuvo problemas porque las constructoras supieron asociarse con las hermanitas Verónica y Ana Cecila Peña Nieto, hermanas del mandatario federal en funciones, quienes muy posiblemente reclamaron su “bolo” a las empresas chinas que fueron desairadas con la cancelación arbitraria -dicen que por limpiar los procedimientos lo cual viene a significar una confesión de parte-, y luego encendieron las alarmas, en un cara a cara con peña en Beijing en un periplo de los más infortunado que se presentó como indispensable pese a la crisis interna del país. Los consejeros de Los Pinos no atinan una y el presidente, su jefe, no sabe qué hacer ni ponderar ante la creciente crispación social; quizá piensa que bastan unas cuantas palmaditas en la espalda para consolar a los deudos y no se percata que cada mexicano ha sentido como propio el horror. Está en otro mundo, alejado de la “plebe” como alguna vez subrayó su hija Paulina Peña Pretelini al referirse, desdeñosamente, a la “prole”, esto es a cuantos no tenemos el privilegio de acudir a las aristocráticas veladas oficiales… ni lo haríamos si nos llegara alguna invitación.

El hecho es que el mar de fondo, el móvil de las tragedias de las semanas últimas, se sitúa entre las drogas y el petróleo; lo primero, sin duda, bajo los equilibrios de mercado señalados por las distintas agencias de inteligencia norteamericanas y, lo segundo, bajo la ambición sin límites de quienes están a la espera de que México y su gobierno pasen a ser considerados un “estado fallido” para así terminar la faena injerentista. Nuestros recursos, los malos y los buenos, han acabado por hundirnos a causa de la ineficiencia de un gobierno sin visión de futuro y correteado por los intereses trasnacionales: el sueño permanente de una derecha oportunista que supo evadirse de la responsabilidad histórica cuando desempeñó el poder Ejecutivo federal durante doce paralizantes años. No pueden existir cuentas peores a ésta por mucho que nos esmeremos en buscarlas. Estructuralmente, el régimen de peña nieto ha perdido la historia sin remedio posible.

La torpeza se convirtió en criminal al momento en que comenzaron a caer víctimas inocentes. Los panegiristas del régimen, o quienes pretenden enjuiciar dolosamente a las víctimas por haber secuestrado un par de autobuses y recibir a cambio una desbordada represión que culminó con la incineración de sus cuerpos jóvenes y valerosos. ¿Qué acaso no pudieron ser nuestros hijos? El recuerdo de los genocidios de 1968 y 1971 -el primero estando este columnista en la “prepa” y el segundo ya en la UNAM-, nos sigue atormentando porque la brutalidad silenció a muchas generaciones posteriores, atemorizadas y hasta marginadas por las huelgas de trabajadores, justas si se quiere, que nos obligaron a situarnos en el Parque Hundido para no retrasar los programas de estudio ante la toma de las instalaciones universitarias, con menoscabo de nuestra formación profesional. Fue duro y hubo muertos regados en el camino… pero logramos, no todos, sobrevivir. (Sobre aquella experiencia les pido la lectura de “El Alma También Enferma”, Fundación Loret de Mola, 2014).

Y seguro nuestros hijos y nietos, si tienen sangre en las venas, tomarán los riesgos de las protestas públicas; ¿acaso iremos a buscar sus restos a un basurero? Cuidado, que la indignación está poniendo en jaque a la familia presidencial como ocurrió la noche del “Grito” cuando la hija de Angélica Rivera, Sofía Castro, fue obstaculizada en su trayecto al Palacio Nacional, a través de la calle Venustiano Carranza en donde se encontraba también la casa de Porfirio Díaz Mori, mientras la “prole” sacudía su camioneta. Y la misma actricita, que obtiene papeles por su estatus, se atrevió a decir que no era divertido, para ella, hablar de Ayotzinapa. ¡Qué la inviten al palenque cuando llegue la feria… si es que hay!

En 2001 creí que la pérdida de capital político por parte de los fox -me parece que la caída comenzó a ser más pronunciada a partir de su enlace matrimonial con la señora de las muchas faldas-, sería insuperable al pasar de icono de la democracia al triste papel de continuador del viejo sistema traicionando sus propios postulados; pero, para desgracia de los mexicanos, es un hecho indiscutible que peña nieto ha ido a un ritmo superior en cuanto a la debacle de su régimen en menos de dos años. Del supuesto 38 por ciento de votantes, uno entre cuatro empadronados aproximadamente, la aprobación a su gestión se le cayó de las manos y pasó a ser historia. Casi nada queda del personaje mediático, que tanto costó a los mexiquenses -se calcula que el sesenta por ciento del presupuesto estatal sirvió para “construir” su imagen en los medios masivos de comunicación-, y de aquellas simpatías que despertó su enlace con la popular “Gaviota” de la célebre telenovela “Destilando Amor”, irrepetible porque la pasión de los protagonistas no sería adecuada para los nuevos tiempos.
Por todo ello, la advertencia velada sobre el uso de la fuerza -como último recurso, dijo el mandatario, a sabiendas que ya estamos en ese punto-, propone una regresión intolerable, una marcha hacia atrás, perdiéndose cuantos esfuerzos hizo la ciudadanía para alcanzar el oasis de la democracia que terminó ya en un espejismo. No hay nada: sólo sombras del concepto, jamás llevado a la praxis, de la soberanía popular, aplastado por un presidencialismo asfixiante.

No hay ya opciones, señor peña. La inmensa mayoría de los mexicanos exige su salida; tiene, además, un buen argumento: sus males físicos que le han llevado a un deterioro lastimoso que refleja no sólo en su rostro sino en sus discursos deshilvanados y a destiempo. El clamor ha llegado a todos los confines… aunque, por desgracia, conlleve el alto costo de las intenciones colonialistas del norte y allende el mar. En veinticuatro meses nos ha llevado a los años vergonzosos de la Nueva España en donde ni los criollos podrían aspirar a gobernar el suelo nativo, sólo los de sangre española “pura”… como si ésta jamás se hubiera mezclado con la de los tantos conquistadores que hollaron la Iberia brava, desde croatas y romanos hasta la larga dominación árabe mucho más larga que la odiosa permanencia de los hispanos en el territorio que fue de Mesoamérica.

Vienen ahora por nuestro petróleo, ya que los estadounidenses controlan el mercado de las drogas y sus equilibrios obligando a México a ofrecer sangre y cárcel como disimulo vergonzoso. Es efecto de la reforma peñista tan aplaudida por los desconocedores de nuestra historia y los rapaces al servicio de los consorcios multinacionales, incluyendo los de los criminales.

Debate

No sabemos si fue una advertencia, un exabrupto o sólo una voladura como las que, por desgracia, se han apoderado de los discursos presidenciales al tiempo que avanza la descomposición política y física del mandatario. El hecho es que lo dijo y con claridad meridiana: sólo como recurso final se usará la fuerza. Pero, desde luego, no podemos medir cuándo será ese tiempo ni el lugar para ejercerla. ¿Todo el país dado que veintidós entidades ya están contaminadas? ¿O sólo en los alrededores de la residencia oficial de Los Pinos en donde la “primera familia” pueda blindarse contra la “prole”, al estilo de la Corte de Luis XIV en Versalles? Poco aportan las especulaciones cuando pervive el interés por ocultar, ofuscar y hasta sembrar terror entre la ciudadanía inerme.

El secretario de la Defensa Nacional, salvador cienfuegos zepeda, cometió un error tras otro: primero ocultó, celosamente, la versión sobre la ejecución de civiles en Tlatlaya en junio pasado, luego alegó que se trataba de una banda de secuestradores -incluyendo a un niño y a una jovencita masacrados-, y finalmente, con voz de trueno como si le hablara a la soldadesca, advirtió que el ejército no se amedrentaba con las críticas. ¿Y cómo? ¡Si las fuerzas armadas tienen el poder de fuego y los demás sólo sus voces y sus teclados! El infundio necesita recalcarse porque entraña, sí, una profunda división entre los mandos castrenses y los gobernados, muy cercano ya al clima que imperaba en los prolegómenos del genocidio de Tlatelolco… con los soldados en las calles y el mandatario federa acosado, dentro de la residencia presidencial.

Bastaría con este hecho, subrayo de nuevo, para que el general referido presentara su dimisión definitiva. Pero en estas cosas no cuenta la opinión general sino únicamente la del presidente y sus consejeros de elite. Y no vemos la menor intención en los cuadros del gobierno para que tal circunstancia ocurra porque sobre la lógica elemental priva la voluntad superior y ésta se cree infalible… hasta que es silenciada sea porque termina su período improrrogable o porque la sociedad llega más allá del hastío y se rebela. ¿No observan estos síntomas en las alturas?¿O ya están pensando en utilizar la fuerza de las armas contra el pueblo? Recuérdese que luego de 1968 la jerarquía militar aseguró que jamás volvería alzar las manos ni las metralletas contra la sociedad. Por eso, en 1971, dejaron la responsabilidad a “los halcones” y culparon de todo al neoleonés Alfonso Martínez Domínguez quien debió renunciar, no sin mentarle la madre a echeverría, a la Regencia de la ciudad de México.

Estamos en crisis y requerimos medidas de emergencia. Es necesario tomarlas de una buena vez.

La Anécdota

Pablo Iglesias Possé es el secretario general de “Podemos”, la fuerza política que surgió por la creciente oposición a los partidos españoles, todos decepcionantes, y ante la aguda crisis de la Corona hispana en manos de los Borbones con más sangre mexicana. (Vuelvo a remitir a los lectores a mi obra “El Alma También Enferma”). Lo más interesante de la cuestión es que en tan sólo seis meses alcanzó, el año pasado, los niveles de militancia del gobernante Partido Popular, franquista de cepa, y el PSOE, de los “socialistas” singulares que se han convertido en consejeros de Carlos Slim.

El liderazgo de Iglesias pudo consolidarse gracias, sobre todo, a las redes sociales que continúan siendo sus principales difusoras. Puede decirse que es la primera vez que se cuenta con un partido “cibernético” en este mundo que asalta a la cotidianeidad y a la realidad misma. Un amigo español -todavía tengo algunos-, me decía:

–¿Por qué no lo intentan en México? Tienen mayor margen de maniobra y podría ser un éxito.

Bastaría con una convocatoria, que hago ahora mismo, bajo el común denominador de “Ciudadanía Unida por México”.