14 junio, 2021

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Rafael Loret de Mola – La Justicia peñista

Rafael Loret de Mola - La Justicia peñista

*La Justicia peñista
*Una Reforma para DF
*De la Primera Posada

Por Rafael Loret de Mola

Rafael Loret de Mola - La Justicia peñistaVarios lectores amigos de esta columna manifiestan su encono, redoblado, por la desaparición del Pensionissste, el organismo creado para dotar a los trabajadores al servicio del Estado –los burócratas- de una garantía de retiro aunada a sus ahorros personales. El elemento señalado constituyó un acto de justicia para un gremio maltratado, por lo general, a causa de la ineficiencia de quienes son sus jefes perentorios, sexenales o menos, cuyas opciones para colocar a su servicio a “barbies”, edecanes espléndidas y a sus amigos de siempre en los puestos “de confianza”, éstos sí removibles; lo contrario, la cancelación del instrumento equitativo, es pieza para confirmar a la autocracia dominante en franco desarrollo de prepotencia y ceguera. Está desbordada la clase política en contra de los gobernados, incluso de quienes les sirven. Miserables.

Además, la extinción del Pensionissste es una alerta: revela que, al sustituirse por una afore –supuestamente manejable al ritmo de las devaluaciones aunque no ha sido así en otros casos cuando los fondos se han devaluado de manera muy significativa-, tal conlleva, sin remedio, a considerar que el gobierno previene nuevas caídas extremas del peso como consecuencia no sólo de los vientos recesivos del exterior sino, igualmente, de la paulatina colocación de dólares en nuestro mercado por parte del Banco de México cuyas reservas merman a un ritmo, cada día, de cuatrocientos millones de dólares, mismos que quedan en manos de especuladores y de los grandes consorcios financieros de Europa –con España a la cabeza-, y Estados Unidos.

No queremos ser aves de mal agüero pero la realidad así nos lo indica. Hace mucho tiempo precisé que ser optimista, cuando la realidad es punzante y el futuro incierto, es la demagogia más cruel que puede aplicarse desde los órganos del gobierno; y no pretendemos con ello caer en un pesimismo postrado, acaso otras de las estrategias superiores para controlar a los ingenuos tanto como para validar el continuismo por el temor a una sacudida imposible de soportar, sino buscar explicaciones a lo absurdo y éste, por lo general, es hijo de la manipulación gubernamental hacia un conglomerado vacío de información y rebosante de amenazas paralizantes.

Ningún sector de la población se salva, ni los burócratas quienes, por supuesto, no estarán muy felices con la incertidumbre sembrada el ellos con falsa agua de redención. No creen en las afores porque de ellos, por mandato de sus superiores de paso, surgieron la estructuración y la puesta en marcha de otras anteriores con resultados catastróficos por el inmovilismo de los fondos y la depreciación de los mismos. Nunca han sido beneficiosos estos bonos, con sellos de mandatarios sin escrúpulos quienes viven bajo el cobijo de la impunidad, sino que han resultado, al mediano plazo, un fraude en toda la extensión de la palabra; pero nadie lo tipifica como tal cuando su progresión es habilitada por el gobierno mismo; como sucede, igualmente, con los abusos continuos del Sistema de Administración Tributaria que hace valer decretos sobre las normas fundamentales sobre todo en cuando al derecho al secreto bancario. En este país las interpretaciones valen mucho más que el verdadero espíritu de la Carta Magna y sus propósitos de equilibrio social. Ya abundaremos al respecto.

Y es a esto a lo que temen los trabajadores del gobierno, los de planta y sin obligación de pertenecer a partido alguno: la actitud de sus superiores perentorios para librar al erario de los derechos laborales, esto es como si se tratase de una empresa en quiebra sin serlo, con tal de ampliar las disponibilidades, esto es la liquidez, de un gobierno maniatado por la deuda más grande ce cuantas se tengan memoria. Los “prohombres” convertidos en mandantes, no mandatarios, sólo han servido para aumentar el monto de la misma firmando en contra de los intereses generales. Antes, cuando menos, los empréstitos tenían un fin específico: colocarlos para ampliar la infraestructura nacional –sólo eso-, de acuerdo a la Constitución; ahora, ya ni siquiera se requiere el aval de la Cámara de Senadores para los compromisos internacionales que contraiga el titular del Ejecutivo y, por ello, nos estamos asfixiando sin contrapeso posible.

¿De qué sirve tanta protesta y una crítica cada vez más exaltada si no se escuchan razones en el seno del régimen en curso? Esta pregunta me la hago diariamente; sin embargo no puede dudarse que la rebeldía ciudadana va creciendo y haciéndose escuchar aunque los esbirros oficiales no hagan sino amenazar con reprimir o hacerlo descaradamente valiéndose de la propaganda en los medios viciados por su maridaje con el gobierno. En algunos casos, pocos si somos realistas, se han evitado atropellos aislados.

Pero, en lo fundamental, la cerrazón es total. No se escucha el clamor sobre el derecho de los mexicanos a pagar por las gasolinas lo mismo, siquiera, que en los Estados Unidos por un producto idéntico; tampoco nos hemos librado de tributos absurdos, como el de la tenencia vehicular -salvo en algunas entidades como Querétaro y, recientemente, Chiapas-, impuesto en 1968 para efectos de coadyuvar a la financiación de los Juegos Olímpicos a los que no tuvieron acceso quienes pagaron lo dispuesto unilateralmente por las autoridades pero sí los gendarmes del Estado Mayor Presidencial quienes fueron asignados a ocupar miles de butacas para proteger la “integridad física” –la moral la tenía perdida-, del entonces mandatario gustavo díaz ordaz. Con lo recaudado, hasta hoy, por esta materia ya cubrimos hasta los funerales del ex mandatario y el cuidado de su sepultura por unos cien años más.

No me explico, además, cómo es que el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, sea capaz de pulverizar este impuesto injusto, el de la tenencia vehicular, y no lo haga, por ejemplo, el “vanguardista” jefe de gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera Espinosa, quien tendría más elementos para proceder y exhibir las veleidades de la administración federal que sólo en algunos casos, como éste, deja en manos de los gobernadores o del titular del gobierno defeño, la potestad de suprimir este tributo cuarenta y ocho años de haber sido creado “perentoriamente”.

Resulta que el señor Mancera teme que una acción de esta naturaleza pueda verse o significarse por su condición proselitista; si se gobierna así, entonces, no se pueden tomar decisiones optándose por la parálisis institucional “hasta nuevo aviso”, posiblemente la mitad de un sexenio ya, desde ahora, fallido. Vivimos, por tanto, en el limbo político de acuerdo a los intereses y apuestas personales de cuantos, cobrando en la nómina, se consideran “presidenciables” y actúan como si ya fueran candidatos marginándose de la cuestiones coyunturales o de alto riesgo por cuanto a la división de opiniones entre los gobernados. Pobre país éste que depende de las circunstancias y los criterios arcaicos.

Bueno, mientras discutimos el tema –da para mucho más-, los derechohabientes del ISSSTE ya suman posiciones en contra de su patrón, el gobierno peñista por ahora, y están dispuestos a defenderse con cuanto puedan. Otro gremio más, irritado con justeza, que se suma a la rebeldía cívica de la ciudadanía cansada. ¡Y se trata de los empleados gubernamentales bajo el acero de funcionarios sin corazón… pero también sin coraza para atajar la historia y su sentencia obviamente condenatoria! Pobres de ellos.

¿Hasta dónde pretende llegar el sexenio peñista? Cada día sabemos de un nuevo ultraje contra la población mientras no cesan los agravantes en materia de violencia y de quiebra económica matizada por las ofertas estatales que tanto benefician a los especuladores foráneos. Pareciera que la intención del mandatario sin legitimidad –sólo un quince por ciento de los mexicanos lo aprueba aunque la defensa de éstos es tibia, salvo la anónima cobarde-, es asegurarse que existan revueltas para aplastarlas y dar cauce a una “democracia” como algunas del continente en donde este modelo se cierne sobre los dictadorzuelos. Venezuela, por ejemplo.

Ni siquiera le queda a este régimen un poco de dignidad; se ha vendido a sí mismo.

Debate

Se busca una reforma para el Distrito Federal pero acotada a los intereses presidenciales. Así, por ejemplo, se habla de alcaldes en vez de delegados, de Congreso en vez de Asamblea, de demarcaciones en vez de delegaciones -¿por qué no municipios?- y de Fiscalía en lugar de Ministerio Público. Pero no de gobernador por la sencilla razón de que, se estima, que en la sede de los poderes federales no puede haber paralelismo alguno con las funciones específicas del presidente de la República. Esto es un espejismo en el oasis de la ineficacia.

El Distrito Federal, como tal, carece de sustento. Es absurdo mantener que se trata del centro neurálgico del federalismo cuando se aplican las reglas de un gobierno central; o, más aún, al erigirse órganos tan republicanos como el Congreso y los municipios con nombre de demarcaciones pero sin un gobernador, en sí, si bien el jefe de gobierno asume esta función y depende del voto universal como todos los demás treinta y un mandatarios estatales del país.

¿Qué se aporta, entonces, en pro de la ciudadanía si no se designa a esta región como el treinta y doceavo estado de la República bajo la designación de “Valle de México”? Con una estructura distinta, sería dable exigir la soberanía estatal respecto al poder federal –o central mejor dicho tras perderse el antiguo esquema-, lo que pondría en calidad de huésped al residente de Los Pinos, en la Delegación Miguel Hidalgo –ahora gobernada por la panista Xóchitl Gálvez Ruiz, hidalguense por lo cual, dice, tiene derecho a mandar en esta demarcación defeña- y con un gobierno opositor gobernando la ciudad de México desde 1997, dieciocho años ya.

De falacias están llenas las “buenas intenciones”.

La Anécdota

Llegamos a la primera posada y a los cánticos navideños que son, como diría el maestro de América –José Vasconcelos para quienes ni lo sepan-, una “puñalada sentimental” como “Las Golondrinas” en las despedidas que, en ocasiones, no son definitivas. Por ejemplo, creímos que calderón jamás podría volver a sacar cabeza y ya ven: Margarita, aunque queriendo divorciarse para poner distancia de por medio, ya quiere volver, por nostalgia, a la vieja y blindada casona de Chapultepec; sólo que ahora, si permanece a su lado, “jelipe” será quien tienda las camas. Cambio de género y de funciones.

El reparto de caramelos, dulces y “espanta-suegras” –ya éstas ni siquiera se inmutan con el acordeón juguetón-, depende de la fortaleza de quien mejor le pegue a la piñata cuyo rostro, este año, será el de Margarita, quien ha querido postularse no sólo para la Presidencia sino también para el añorado título nobiliario de la “novia de Chucky” compitiendo en malabares mágicos con la temible elba esther gordillo. Ya se murió la Duquesa de Alba y es necesario animar la competencia de nuevo.