Razones por las que China cambia su política del hijo único

  • El aumento del consumo es uno de los motivos para flexibilizar la principal política demográfica.

China ha anunciado el cambio más importante de los últimos 37 años en su política demográfica. Aunque ya se habían dado algunas modificaciones a la política del hijo único, hasta el momento no se había tomado la determinación de acabarla.

A partir del fin de año, toda pareja china podrá tener dos hijos, y se contempla que podría relajarse del todo la política.

Las razones por las que China cambia su política del hijo único
Foto: Archivo EL TIEMPO
La política del hijo único fue instaurada en 1978 para aliviar problemas sociales.

El año pasado, Cai Fang, el vicedirector de la Academia China de Ciencias Sociales, había dicho que en dos años se daría fin a la política de hijo único, según discusiones que había tenido con los líderes nacionales. La determinación se tomó antes.

El anuncio se ha hecho en el marco de la Quinta Plenaria del Decimoctavo Comité Central del Partido Comunista de China, en el que se traza la línea que tomará el partido durante los siguientes años. Los motivos para relajar la política son, en gran medida, económicos.

El cambio en la política de hijo único permite incrementar el consumo de los hogares, que es una medida fundamental dentro del cambio que está realizando China, de una economía centrada en exportaciones, y el gasto y deuda estatales, a un Estado que busca más consumo interno.

“Si China quiere evitar una fuerte caída en sus tasas de crecimiento, debe buscar formas de aumentar el consumo dentro de los hogares”, dijo Michael Pettis, profesor francoestadounidense de Economía de la Universidad de Pekín.
“Buena parte de las reformas en la Quinta Plenaria del Partido están enfocadas hacia este objetivo”, añadió Pettis.

Esta es una forma de hacerlo. Las tasas de crecimiento de China han caído a siete por ciento anual, y aunque se prevé que esta meta puede alcanzarse, es posible que sigan cayendo.

Por otro lado, las políticas que se habían puesto ya en marcha para lograr unos mayores índices de natalidad habían sido un fracaso. Desde hace dos años se han introducido las reformas más amplias de las últimas tres décadas a la política del hijo único.

El Tercer Plenario del Partido Comunista de China decidió, en noviembre del 2013, extender la posibilidad de tener dos hijos a aquellas parejas en las que al menos uno fuera hijo único.

“Se estimaba que con la flexibilización de la política del hijo único se incrementarían en uno o dos millones el número de nacimientos anuales, pero hasta ahora solo el seis por ciento de las parejas elegibles se postularon para un segundo hijo”, dijo en noviembre del 2014 Zhao Yanpei, oficial de la Comisión Nacional de Salud y Planeación Familiar, luego de una revisión hecha a los resultados de la flexibilización en la política.

Esta simple afirmación era una alarmante campana de advertencia para el futuro de la segunda economía del mundo.“Esto ha sido algo grave para el gobierno de China”, dijo el economista francés Jean-Joseph Boillot, autor de Chindiáfrica: China, India y África frente al mundo de mañana.

“Una de las proporciones más importantes en economía es la de fuerza de trabajo joven en relación con el resto de la fuerza de trabajo. En China esta proporción está cayendo muy, muy rápidamente”, agregó Boillot, autor de Chindiáfirca: China, India y África frente al mundo de mañana.

“Una de las proporciones más importantes en economía es la de fuerza de trabajo joven en relación con el resto de la fuerza de trabajo. En China esta proporción está cayendo muy, muy rápidamente”, agregó Boillot.”

Así que una flexibilización radical de la política era una forma de darle un empuje más firme a una transformación que debía darse para que China no cayera en un cuello de botella demográfico.

Sin embargo, nada garantiza que la política vaya a ser exitosa.

“Dudo mucho que esta decisión ahora vaya a cambiar radicalmente los índices de natalidad. Las personas no son como máquinas. El Estado no puede forzarlas a tener más hijos”, dijo Boillot.

“Muchas de ellas no tienen hijos no por la ley, sino porque es muy costoso. En las ciudades chinas ha subido mucho el costo de la vida”, afirmó.

“Yo me he mudado con mi novia hace unos meses pero no pienso tener hijos aún”, dijo Feng Zhang, un profesor de escuela secundaria de 31 años.

Aunque quizás nos casemos en los próximos años, estamos cada uno muy concentrados en nuestra profesión. Queremos esperar un poco. Quizás tengamos dos hijos. Por lo pronto pensaremos en uno”.

La reacción de las familias chinas no se ha hecho esperar en las redes sociales. En la noche de ayer fue el tema más comentado en Weibo, el Twitter de China, con diez millones de visitas. “¡Es un gran cambio!”, comentó un usuario llamado Xiao Kan.

“Me pregunto qué estarán pensando aquellas parejas que querían tener un segundo hijo pero no pudieron porque el Estado no lo permitía, y ya no pueden hacerlo”, dijo otro usuario cuyo nombre traducía “Madre como el viento”.

SANTIAGO VILLA
China Files

Fuente: eltiempo.com

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