domingo , diciembre 16 2018
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Rafael Loret de Mola – Presidente o Sistema

RAFAEL LORET DE MOLA

  • Presidente o Sistema
  • Pobres “Visionarios”
  • Las Sucias Familias

Por Rafael Loret de Mola

Rafael-Loret-de-Mola-Presidente-o-SistemaEn Guatemala, tan desdeñada por muchos mexicanos que la consideran, torpemente, como la entrada a una Centroamérica de la cual nos deslindó no la geografía sino el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica –fue entonces cuando se nos ubicó en esta región a pesar de las enormes asimetrías con las potencias de la misma-, porque no contaban con una economía entre las veinte mayores del mundo –una falacia extrema- ni tenían las inversiones multimillonarios de los consorcios del exterior que, poco a poco, nos convirtieron en la nación satélite más orbitada del planeta.

Nos olvidamos, y demasiado pronto, que Guatemala formó parte, junto con Belice y hasta parte de El Salvador, del Petén de los mayas con amplia presencia en el sureste mexicano; esto es, está bastante más cerca que los anglosajones soberbios cuyo modelo de vida –bastante discutible- quiere imponernos como sea, entre otras cosas cortando raíces con valores entrañables a costa de llenarnos la cabeza de lugares comunes como la de salvaguardar a los animales mientras se aniquila a los seres humanos. He visto fotografías de soldados cubriendo a un cachorrito luego de haber amagado con sus rifles a una familia entera, humillado al páterfamilia, empujando a niños y niñas y quien sabe qué más con las mujeres.

No puede haber justificación alguna a un proceder semejante aunque, por desgracia, se extiende la mano del nefasto Partido Verde quien, si hubiese democracia, ya habría perdido su registro por la oleada de firmas contra el mismo y la permanente violación a las reglas electorales; esto es, como si sólo le importara su relación con el presidente peña nieto y no someterse ni siquiera a las reglas del juego comicial trazando con ello una diferencia abismal con los demás competidores partidistas. Es una amoralidad porque con ello se protege y hace crecer a uno de los grandes “chicos” del señor de Los Pinos, es decir al gobernador de Chiapas, Manuelito Velasco Coello, a quien no se le conocen programas ecológicos que, cuando menos, justifiquen su afiliación; y, sin embargo, es uno de los alfiles de Los Pinos –será por eso-, para encabezar una candidatura aliancista en 2018.

Más allá de si tenga o no niños con Anahí (Giovanna Puente Portilla), dada sus preferencias conocidas, es obvio que su estrecha amistad con peña nieto, superior a sus nexos con la dirigencia verde de la familia González Torres trasladada ya a Jorge González Martínez, el rey detrás del trono, cuya seguridad en el éxito del negocio gregario es tan grande como la mofa de quienes creen hasta ridículo proponer la retirada de peña nieto de la Presidencia para salvar siquiera la dignidad institucional del dolor y la rabia crecientes de la comunidad nacional.

Si peña se fuera no sólo podría protagonizar una acción democrática que le pudiese redimir de algunos de sus pecados sino le daría a la ciudadanía el derecho de exigir que los miembros del Congreso no señalaran a un dirigente partidista ni a nadie con militancia conocida, esto es como se supone debieran ser los presidentes del INE, el racista Lorenzo Córdova Vianello, y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, encabezada por Luis Raúl González Pérez. No es extraño el procedimiento, por tanto, y resulta muy viable para el caso que mantiene en la asfixia al ochenta y cinco por ciento de los mexicanos sin fe en peña nieto ni el mínimo aval a sus propuestas, mucho menos a sus fracturadas reformas que iniciaron camino con un desplante de falos valor y se bifurcaron, paralizaron y desviaron por cobardía. ¡Bastante mejor, digo!

Hay algunos maledicentes, incluso mujeres acaso deslumbradas por la antigua galanura del presidente, que consideran desde “una falta de respeto” hasta “incitación a la violencia” nuestras críticas al respecto y la insistencia en la salida de peña para aliviar las tensiones que no parecen detenerse. Creo que no existe marcha atrás posible. Y tal no debería preocupar más que en su exacta dimensión: el imperativo de cambiar al presidente, colocar en su lugar a un ciudadano respetable y posteriormente ir a elecciones vindicando el derecho de todos por asumir candidaturas independientes sin tantos candados derivados del miedo de los partidos por sus pérdidas clientelares.

En otras naciones, más pequeñas y con ejércitos muy entrometidos, han caído presidentes, incluso encarcelados, sin que con ello se desate una crisis sino, al contrario, resolviéndola. Por ejemplo, en Guatemala, recientemente, el presidente Otto Peréz Molina, cayó en una espiral de acusaciones sobre corrupción –bastante menores que los señalamientos a peña y cómplices en varias direcciones y renglones, desde Oceanografía, OHL y hasta Higa-, que provocó la solicitud de la Corte Suprema de aquel país para que le fuese levantada la “inmunidad” al mandatario y con ello, en condiciones normales como cualquier mortal, ser llevado a juicio sin declaratoria a priori de culpabilidad. El país se inquietó pero las instituciones se reforzaron cuando más parecía necesario. Esta es una gran lección.

En México se teme procesar, por causas muy graves, hasta los ex presidentes en una cadena de impunidad que provoca afrentas severas a la sociedad como la de los “esclavos” de Baja California Sur, incluyendo trabajadores de la familia fox. O a los calderón quienes, es obvio, mantuvieron nexos con el narcotráfico mientras sostenían una guerra contra los mismos que colocó a la nación en una encrucijada; los parabienes de los capos son para esta familia de rapaces mientras continúan las matanzas y la barbarie por calderón engendradas. Simplemente repulsivo y ni qué decir del usurpador salinas, del genocida echeverría y el vende-patrias zedillo.

¡Cuánto lastre podrían liberar nuestros hombros, también nuestras conciencias, sin estos personajes paseándose como triunfadores por las naciones “civilizadas”! Y no sólo ellos, también sus familiares, como raúl salinas de gortari, quien además presume de un automóvil deportivo, un Ferrari, por las calles de México mientras afirma su cacicazgo en Cuajimalpa –sólo falta que pretenda cobrar derecho de peaje por transitar por allí- a vista y paciencia del “sistema”. En Cuajimalpa, claro, la delegación quedó en manos del priísta Miguel Ángel Salazar Martínez, lo que augura nuevos y grandes beneficios para el “hermano incómodo” en una proporción inalcanzable para los mexicanos honrados. ¡Y esos celebran su pretensión de superioridad mientras muchos se cruzan las manos y hasta los apoyan considerando genios a quienes despilfarran, roban, negocian con extranjeros la venta del país, invierten en sociedades semi-secretas y no tienen empacho en llegar hasta el crimen con tal de seguir montados en una de las cabalgaduras del Apocalipsis.

Las desgracias no terminan en este punto. Son muy pocos quienes creen que los comicios del domingo 7, hace apenas dos semanas, fueron confiables y limpios. La perdida credibilidad se ha convertido en encono y muy serio que puede traducirse en algo bastante más grave si no se toman las medidas políticas pertinentes; el rechazo a la mayoría priísta es de casi el 82 por ciento de los empadronados, considerando que sólo se votó por esta causa en proporción del treinta por ciento cuando sólo acudió a las urnas el 48 por ciento de los inscritos de acuerdo a las cifras oficiales.
Pero si sumamos al 4.88 por ciento de votos nulos y a los once millones de personas que fueron segregadas del Padrón –de 88 millones pasamos a 77 millones y sobre éste se hicieron las estimaciones-, el PRI “ganó” con el aval de uno entre diez mexicanos: NO TIENE LEGITIMIDAD ALGUNA COMO NO LA TIENE EL PRÓXIMO CONGRESO Y NO DEBERÍA TENERLA NINGÚN CANDIDATO QUE NO HAYA REUNIDO LA MITAD MÁS UNO DE LOS SUFRAGIOS: ESTO ES NINGUNO.

De este argumento irrebatible debe basarse la respuesta cívica a un sistema anquilosado con graves tumores por dentro. Por eso, insisto, peña debe irse antes de que sea demasiado tarde.
¿Incitación a la violencia? Más bien un fervoroso llamado a evitarla siguiendo los cauces de la justicia y la democracia.

Mirador

Durante no pocos lustros –desde que este columnista comenzó a llenar cuartillas-, insistimos en la falla estructural del sistema presidencialista, agobiante por cuanto se arrogaba facultades de los otros poderes de la Unión y ejercía mando, no mandato, absoluto: la incapacidad de generar líderes naturales que pudieran renovar las estructuras institucionales ganando el futuro con impulso fresco y sapiencia bien adquirida. De hecho, los visionarios en el Ejecutivo acaso rindieron finiquito cuando el inmenso general Lázaro Cárdenas del Río terminó su gestión en 1940 tras expropiar el petróleo, iniciar la reforma agraria, abrir los brazos de México a los exiliados republicanos de España e intentar construir una educación laica y, por ende, respetuosa de todas las creencias y no sólo de una. Y ya pasaron setenta y un años, los mismos que el PRI se mantuvo en el poder hasta el 2000.

Por las Alcobas

Esto es, los caudillajes posrevolucionarios terminaron cuando el general Plutarco Elías Calles fundó el Partido Nacional Revolucionario e impulsó a las distintas corrientes a integrarse en vez de guerrear por su lado sin más sustento que los mesianismos; pero, al mismo tiempo, fundó el maximato para erigirse en gran santón de la política con un títere en Palacio Nacional. Y esto fue lo que llevó al general Cárdenas a exiliar a Calles, suprimiendo de tajo su pretensión de mandar de modo vitalicio, inaugurando el presidencialismo tal y como lo conocemos, esto es aglutinando las distintas corrientes de poder y canalizándolas hacia la residencia de Los Pinos, llamada así por él para rememorar los cálidos días en los que, en Tacámbaro, enamoró a quien sería su esposa, doña Amalia Solórzano, en una finca llamada igual. Romanticismo puro que varias veces ha amenazado en convertirse en matriarcado a la sombra del marido gobernante.

El PRI, en fin, estabilizó pero jamás pensó en el futuro. Incluso uno de sus mayores ideólogos, Don Jesús Reyes Heroles, habría de encabezar la reforma política, en 1977, con proyecciones felices para el PRI… hasta el 2000. Y no hubo nadie que se preocupara por fincar condiciones para la permanencia del organismo más allá de este año. Luego, tras el neoliberalismo moralmente perverso, esto es basado en la abundancia de los muy ricos y la depauperación colectiva, iniciado por el ya extinto miguel de la madrid, el continuismo pareció convertirse en una bomba de tiempo que no desactivó, ni con su efectiva demagogia, uno de los personajes más folklóricos de nuestra historia, el ahora aspirante a empresario marihuanero, vicente fox, a quien luego se sumaría su amada marta para integrar la primera pareja presidencial en funciones de cogobierno, de facto claro, como alguna vez definió el propio señor de las botas y las hebillas.

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