Comadrejas Inútiles y Confianza de Andrés

Comadrejas Inútiles.

Confianza de Andrés.

Por Rafael Loret de Mola

En el carrusel de la alegría, desbordado desde el domingo primero de julio, cuando cinco de cada diez votantes señaló al abanderado de MORENA como futuro presidente con la desazón y hasta el enfado de poco menos del cincuenta por ciento restante, parece que hay cupo para todos siquiera hasta que suenen las doce campanada anunciado al primero de diciembre y el fin irremisible del peñismo devastador. Por so escribí PEÑASCO. 

Es hasta ridículo observar las imágenes del candidato triunfador en un fundido abrazo con el empresario de la derecha, Clausio X. González, proverbial asesor de mandatarios desde el salinato trágico hasta el peñismo devastador pasando por zedillo y los conservadores sin rumbo, fox y calderón. Fue el quien, según los discursos de Andrés, se polarizó como uno de los personeros “de la mafia en el poder” a través de jugosas concesiones en cada uno de los renglones de la actividad pública. Y ahora, el mayor pandillero de cuello blanco, se estrecha con el ganador que propone, a los cuatro vientos: “primero los pobres para el bien de todos”. Desde luego, el veterano y colmilludo Claudio no juega papel alguno en el escenario de la nueva realidad… si es que ésta va en serio. 

El alegato, lo mismo que al reunirse con el repelente peña nieto en Palacio Nacional –y no en Los Pinos como proponía el segundo-, es de consolidar una transición pacífica de la titularidad del poder Ejecutivo y el Congreso, humillados los antiguos partidos que marcaron una larga época de hipocresías y complicidades debajo del agua; hoy están devastados, perdida hasta la vergüenza, tratando de encontrarle la mirada al futuro presidente para brindarle un guiño e intentar salvarse de la quema que es desenlace fatal de todo movimiento de cambio revolucionario, así sea pacífico, para desterrar cuanto de pernicioso tiene el engaño, la manipulación y el chantaje. 

La falta de decoro llegó igualmente a los intelectuales chaqueteros, digamos como Enrique Krauze, y a frívolas escritoras de la legua –una señora de apellido Loaeza, íntegramente ignorante-, quienes se dispusieron a justificar sus arranques viscerales y a explicar que estaban la mar de contentos con la victoria de López Obrador, al igual que un buen número de personas que lo repudiaban y ahora se suman a “la causa” al corroborar las dimensiones históricas de la agonía del PRI, del PAN y del PRD, reducidos a expresiones mínimas y ya si capacidad, siquiera, de influir en el Congreso y, por lo tanto, en las grandes decisiones del porvenir.

No es que la partidocracia haya muerto, no; sucede que este “cuarto movimiento nacional”, el de la regeneración como la llama Andrés, nos coloca en el paralelo mismo en el cual Plutarco Elías Calles ideó la fundación del Partido Nacional Revolucionario con el propósito de aniquilar los caudillismos; y lo logró a cambio de ser él quien se erigiera en “jefe máximo” hasta que el general Lázaro Cárdenas lo mandó al exilio fundando, a su vez, al presidencialismo que está por asfixiarse como él lo concibió. 

El hecho es que no será sencillo salir del cascarón con tantas gallinas cluecas alrededor. Y si no, como siempre expongo, al tiempo.

La Anécdota

¿Confiará, plenamente, el futuro presidente, en los empresarios que lo adulan, los medios masivos que le reverencia hoy -¡qué distinto lo trataban antes del primero de julio!-, los clérigos que se arrodillan ante el nuevo misionero del poder y los tantos líderes corruptos que hereda del régimen peñista? En la lógica, la interrogante carece de sentido común; en los hechos, dudamos. 

Si primero son los pobres, debe rescatar a los mineros esclavizados por el criminal Germán Larrea, a los petroleros que besan la mano de Romero Deschamps para vender su dignidad por mejoras financieras, a los campesinos condenados a sacrificar a varios de los suyos para mandarlos al norte del Bravo y así mantenerse con las remesas y, por supuesto, a los miles de maestros afrentados por un sexenio falsamente reformista y hecho a la medida de los intereses multinacionales. Y mucho más.

Por de pronto, después del primero de julio, en Ocozocoautla, Chiapas, sobrevino otra matanza de civiles –se dice que fueron sólo dos quienes cayeron pero tengo gráficas que corroboran las muertes de una decena cuando menos-, como si no se hubiera movido una sola hoja del árbol de la impudicia y la represión. Y ya Andrés, aunque aún no sea presidente, tiene más poder real que peña. Qué hable e intervenga.

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