27 octubre, 2020

La Balanza Prensa la Noticia

Noticias del Valle de Toluca

Por: Ángel Omar Barbosa

Cuando miramos a Latinoamérica no solo estamos pendientes ante una justa deportiva. Estamos frente a más que una fiesta. Nos enfrentamos a un problema de miseria y pobreza de la que muchos latinos desean escapar. Y su opción más probable para salir de dicha condición es mudarse al país vecino del norte mexicano.

Las historias y métodos para llegar a EE.UU. son tan variados como preocupantes. En los últimos años la migración no solo se ha concentrado en los adultos, en tan solo seis meses se ha alcanzado el número de niños migrantes detenidos en la frontera que en el 2013, contando 24 mil niños no acompañados, y el número puede ser mayor. Lo preocupante es que los menores se han aventurado a ira a la nación americana sin acompañante.

Su decisión no se pide sola. Los padres regularmente se encuentran ya en Estados Unidos e instan a los hijos a alcanzarlos con la ayuda de algún tío o amigo quienes lo impulsan a un viaje, que posiblemente no tenga regreso.

El gobierno americano busca un pacto con su similar de México para alcanzar acuerdos en favor de los niños que quedan varados en la línea divisoria entre ambas naciones. Incluso, Barak Obama se ha pronunciado con respecto al tema. Invitó a los padres a que “no envíen a sus hijos a la frontera… si llegan, los enviaremos de vuelta y lo que es más importante, podrían no llegar”, haciendo alusión a que muchos migrantes mueren o son secuestrados en el camino.

La mayoría de los menores apenas alcanzan los 13 años y si para un mayor es complicado tomar el camino por México para llegar a la frontera norte, los niños pueden enfrentar a más complicaciones y abusos por parte de los ‘polleros’ y todos los que se crucen en su camino.

Existen personajes que apoyan a los migrantes que no lograron cruzar, uno de ellos es el padre Solalinde, quien en más de una ocasión se ha visto obligado a denunciar a los presidentes centroamericanos. Ha mencionado que el mandatario hondureño no hace lo posible por defender a sus connacionales y solo se dedican a administrar las ganancias de los más ricos de ese país. Se ha manifestado frente a la embajada de Honduras junto a migrantes de diferentes países a reclamar la integridad y derechos de quienes cruzan casi todo el continente para ‘llegar al otro lado’. Los países más presionados por esta situación son Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua.

Esta situación no parece tener una solución pronta tomando el tema desde varias vertientes. Por un lado, las leyes en materia migratoria en EE.UU. deben ser lo más inteligente posibles para llegar a una solución que convenga a ambos lados de la moneda. La situación de cada país debe mejorar para evitar que la migración sea una solución a su condición económica y social. Los gobiernos de cada país involucrado en este problema deben concretarse para dar una solución contundente como uno y no esperar a que solo dos encuentren el hilo negro.

Si se quiere llegar a un acuerdo se debe trabajar como uno, dejar en claro que cruzar la frontera ilegalmente es una opción que puede evitarse y demostrar las consecuencias que se pueden lamentar, sobre todo a quienes son más vulnerables a abusos como los niños, las mujeres y los adultos de la tercera edad que se sienten obligados a llegar a Estados Unidos para mejorar su calidad de vida… perderla en el intento.