Principios de Sejuela y el periodicazo

Como parte de los deseos de inicio de año 2013 incorporé una serie de propósitos que intento llevar a la práctica diaria durante los 365 días, con el ánimo de que al llegar diciembre pueda poner la palomita de tarea terminada y la estrellita en la frente para que se note que soy cumplidor.


Algunos propósitos tienen que ver con romper los malos hábitos, sobre todo con la alimentación; así que me propongo adquirir el mal hábito del desayuno diario, tratando de cumplir con las 3 comidas que rara vez en mi vida he logrado hacer.


Y la razón no es otra que tengo que reconocer que mi salud ha venido en deterioro y empiezo a experimentar principios de Sejuela; extraño mal con síntomas muy característicos y fáciles de identificar de manera que no es necesario consultar un especialista para reconocer la enfermedad.


Algunos de ellos tienen que ver con dolor de huesos, principalmente en las rodillas y espalda; dificultad para levantarse y también para agacharse; molestias en espacios de mucha gente y también con el bullicio; nostalgia por la música viejita y repentinos suspiros y ganas de llorar. Eso es sólo “principios de Sejuela”. Cuando el mal está declarado entonces los achaques son peores.


Pero también los síntomas se asocian a lo reflexivo que se vuelve el enfermo, analizando su vida y recordando a los amigos que se han ido; a otra ciudad o a otro mundo; pero que ya no están. Así que también me he propuesto localizar a los viejos amigos, pensando que posiblemente estén padeciendo los principios de Sejuela o ya estén en plena crisis de la enfermedad.


Fue un gustazo encontrarme en la primera reunión del año con muchos amigos; los abrazos fueron enmarcados por un sincero aprecio y simpatía, aún con quienes no ha habido mucha afinidad, pero que tampoco algún problema; simplemente porque no he sido partidario de los conflictos personales, aunque algunos me persigan y más de alguna vez me alcancen.


Como ocurrió en la segunda semana del año, que me distinguieron al ocupar una nota principal en un portal de internet y en algunos respetables medios impresos de Xalapa. Pero no aludiendo a mi persona con simpatía sino todo lo contrario; acusado de obstruir la instalación de un antro junto a mi oficina y casa habitación familiar. Por haber ejercido mi derecho ciudadano de consentir o no, en la instalación de un negocio de ese tipo, expresado con mi firma junto a la de varios vecinos del barrio que tampoco están de acuerdo.


Un día una joven solicitó hablar conmigo y ahí supe que era la empresaria del sitio en cuestión y de su parentesco cercano con amigos apreciados por mi; así que sin comprometer el tema de la eliminación de mi firma, lo que no era posible, sí lo hice de no obstruir en nada el proceso de autorización que la autoridad municipal pudiera hacerle previo el cumplimiento de todos los requisitos.


Al parecer las cosas no se les han acomodado satisfactoriamente y no han podido abrir su antro, lo que no es atribuible a mi persona, aunque algún funcionario municipal lo haya dicho por escudarse; soy gente de palabra y de honor, acostumbrado como empresario a competir en buena lid siempre; se ganar y se perder con dignidad; puedo ver de frente a cualquier persona sin avergonzarme. Por ello cuando vi la nota publicada de inmediato me comuniqué para aclarar y ofrecer mi voluntad de solución.


Que complicado resulta cuando la comunicación es bloqueada desde los estados del yo (yo estoy bien, tú estás mal) y las partes se ubican en un plano distinto cada uno. La defensa del punto de vista y la propia opinión no nos facilitaron entender, comprender y resolver el problema, por lo menos en esta primera vez; espero que en la siguiente sea; porque mientras se gira en torno a razones y hasta amenazas surgidas de la impotencia, el problema persistirá y seguramente también lo harán los periodicazos.


Por lo pronto me queda un sabor agridulce por ocupar lo que conocemos como las 8 columnas pero en las que quedé como el palo donde duermen las gallinas. El que quiera un antro junto a su casa que tire la primera piedra. Feliz 2013.

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