14 junio, 2021

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Rafael Loret de Mola – Desigualdad Social

Rafael Loret de Mola - Desigualdad Social

*Desigualdad Social
*Salud Universitaria
*Manos Libres al Peor

Por Rafael Loret de Mola

Como se esperaba, cada mensaje del Papa Francisco ha insistido en la innoble condición en la que viven los mexicanos rehenes de una desigualdad atroz, incluso cuando se trata de lograr una audiencia con el Sumo Pontífice. Un ejemplo: antes de dejar El Vaticano, el Pontífice recibió, en audiencia privada, a Héctor Sulaimán, hijo de José –no el carpintero de Nazaret-, por ser representante de Scholas una de tantas corporaciones altruistas, en las que subraya la ausencia de lucro, muy útiles para evadir impuestos o incluso lavar dinero. En contrapartida, ¡cuánto trabajo han dilapidado los familiares de los 43 de Ayotzinapa para lograr el milagro de ser atendidos por el misionero vestido de blanco!

Rafael Loret de Mola - Desigualdad Social

A diferencia de Juan Pablo II, de quien siempre se dedujo sus extraordinarias dotes políticas –esto es para convencer a la clase mandante y extender su mensaje incluso hacia los no católicos impregnado de un carisma especial y una enorme capacidad para absorber los perfiles de cada nación, el Papa Bergoglio parece más aislado, cerrado diríamos, en cuanto sus propuestas y sus acotados sermones en la línea de lo “políticamente correcto” acaso con poca relación con su propio pensamiento; esto es como si fuese obligado a ser prudente por encima de sus convicciones.

Sin pretender hacer un juicio de valor sobre un personaje de cuya cultura y buena fe no dudo, debe expresarse que sus llamados a la fe y a la devoción –engendrada sobre los misterios que no se discuten salvo si se pretende quedar fuera de la feligresía-, distan una barbaridad de cuanto dejó entrever en los primeros días de su pontificado en abril de 2013, hace casi tres años. Entonces parecía un jesuita revolucionario y vanguardista dispuesto a poner en jaque a quienes, desde la Curia, han convertido la palabra de quien fundó su Iglesia, Jesucristo, en un negocio casi de rapiña extendido por todo el orbe; una incongruencia de la mayor gravedad.

El Papa habla de los pobres y acaso simboliza su acercamiento a ellos tras el recorrido por Chiapas en donde algunas etnias salieron a recibirlo aunque con escasas posibilidades de diálogo. Faltaron los pasamontañas que reflejan la rebeldía –más allá del singular EZLN, la única guerrilla pacifista sobre la tierra- y sobraron las lisonjas entre comunidades muy lastimadas y con un alto grado de politización como consecuencia de las luchas sociales emprendidas por su cuenta sin la mínima comprensión de los gobernantes, sobre todo en el ámbito federal pero también en el estatal, sobre la distinta perspectiva del tiempo y su señalado afán por la justicia integral. ¡Cuántos de éstos chamulas, mayas y de otras razas, serían mejores gobernantes que cuantos han pasado por el Palacio Nacional! No contabilizo el número pero estoy seguro de la eficiencia de los liderazgos naturales.

Ya hemos hablado de la riqueza de la Santa Sede, poseedora de ¡veintinueve bancos!, amén de que la tercera parte de los inmuebles de Roma –uno de cada tres- le pertenece. No es, por tanto, el Estado más pequeño aun cuando sus límites le hagan parecer así, sino uno de los más ricos con inversiones en casi todo el mundo y representantes financieros en cada región del planeta sobre todo en las naciones católicas como México en donde tiene, por supuesto a algunos personajes que le cubren las espaldas a la poderosa Curia Romana, entre ellos Lorenzo Servitje quien, a sus noventa y siete años, mantiene a Bimbo como la gran panadería universal a costa de destrozar a las panificadoras tradicionales de las que muy pocos sobreviven. En Yucatán, las que quedan –la Montejo sobre todo-, están a punto de claudicar por la imposibilidad de sostener precios ante la carestía de los insumos, un problema menor para el corporativo falsamente “altruista”.

También los mineros Germán Larrea y Alberto Bailléres, recién premiado infamando la memoria del ilustre chiapaneco Belisario Domínguez, rinden pleitesía a los altos prelados –y al Papa en ejercicio quien, a sus setenta y nueve años, pudiera estar pensando en renunciar, tras cumplir los ochenta, lo cual sería insólito de cumplirse el propósito y celebrarse un nuevo Cónclave para elegir a un tercer Pontífice vivo-, y obtienen jaculatorias, indulgencias plenarias –esto es la “garantía” de que NO morirán en pecado mortal lo que implica su automática “salvación” y puede interpretarse casi como un paralelismo con la impunidad política-, a cambio de una “generosa” propensión a llenar la charola de las limosnas. Falacia pura en un mundo que ha convertido en ficción la realidad alejándose de ésta.

De todo lo anterior, claro, no es responsable Jorge Mario Bergoglio quien como Primado de Argentina fue un bravo defensor de los Derechos Humanos ante los Kirchner –Néstor y Cristinita, para seguir los diminutivos aplicados a Evita e Isabelita en un espacio matriarcal-, y años atrás como contrapeso a los abusos abominables de la dictadura de Rafael Videla y su poda de opositores con inclusión de los pavorosos “escuadrones de la muerte”, bastante más reciente que la recordada “persecución religiosa” en México, citada por Francisco, a causa de un enfrentamiento brutal, una ruptura honda, entre el fanatismo cristiano y el de los jacobinos incrustado en el gobierno callista. Doscientos mil muertos.

El riesgo que se corre ahora, dado el rechazo de más de un cuarenta por ciento de los mexicanos –el otro sesenta por ciento está muy feliz por el periplo papal y se ha volcado para recibirlo aunque sin el entusiasmo de otros tiempos, los de Juan Pablo II, el Magno, quien dejó serios pendientes entre la grey mexicana-, es precisamente el de la polarización considerando el precedente citado que anida en muchas conciencias aún. Acaso la expansión de las sectas estadounidenses ha sido uno de los elementos que han calado hondamente en los espíritus cansados de fervorines y deseosos de milagros, siempre instalados en la utopía.
Debe entenderse que, durante la primera visita de un Obispo de Roma a México, en 1979, el querido Karol Wojtyla tenía apenas cincuenta y ocho años y por ello, pese a los desplantes de josé lópez portillo, no se negó a oficiar una Misa en la capilla de Los Pinos para honrar a doña Refugio Pacheco, la madre del entonces mandatario. Fie entonces cuando lópez portillo se pronunció con simpatía “por un contemporáneo con quien me entiendo muy bien”. Luego diría que había perdido la fe, por sus lecturas filosóficas, ordenando multar, a posteriori, a los religiosos que habían vestido sotanas durante aquel encuentro. Nunca llegaron al Papa las infracciones torpes.

Hoy, Francisco recorre el país –tocará en esta jornada a la muy clerical Morelia, incendiada por la aparición de nuevos cárteles y bajo el gobierno de un supuesto socialista, Silvano Aureoles Conejo-, en una suerte de acercamiento hacia la conservadora sociedad rehén de los malos gobiernos y de los “capos” que no se extinguieron con la acordada captura de Servando Gómez Martínez, La Tuta, el escurridizo que de pronto cayó en manos de los marines estadounidenses camuflados como miembros de la Armada. No se pueden olvidar los núcleos civiles de la grey católico aunque e objetivo sea frenar, sí, la desbandada de feligreses con motivo de los pecados y escándalos de no pocos curas y Obispos encubridores, incluso algún Cardenal de quienes acompañan en los “papamóviles” –son diez-, al visitante.

Francisco, el primer Papa latinoamericano, no ignora la historia de México, sobre todo la de la Cristiada y cuánto sucedió y sucede con los pederastas sin castigo. El anuncio esperado –faltan dos días para aprovecharlos al máximo-, es el de reconocer no sólo la existencia de este tumor maligno que carcome a la Iglesia sino la de exigir que quienes sean descubiertos o hayan sido acusados, sin reservas, sean llevados ante la justicia social en un intento por vindicar el papel superior de la Iglesia como conductora de conciencias; de no hacerlo, la mancha seguirá desarrollándose bajo la burda falacia de que los malvados son “sólo la excepción”, una minoría del seis por ciento, entre quienes ejercen Ministerio. Son miles los perversos y a ellos debe extirpárseles.

No ha sido una ruta sembrada de flores la recorrida por el Papa en estos días difíciles. Y habrá mucho por hablar cuando nos deje. Hay un sabor semi-amargo en muchos paladares en casi todos los espíritus, no en los fanáticos que no se dan el lujo de pensar y caen en la batahola de los “misterios de la fe”. En un mundo como el actual ya no caben los secretos sino las respuestas. Y el Papa no las ha dado hasta ahora.

Debate

En diciembre de 1994, hace ya veintiún años y dos meses, el flamante titular de Salud, Juan Ramón de la Fuente Ramírez, me invitó a comer en la sede de “su” Secretaría. Fuimos contemporáneos en la Preparatoria –él iba un grado más adelante-, y hasta alternantes en una novillada escolar. Nos conocíamos bien. A los postres, me preguntó sin ambages:
–¿Podrías orientarme un poco? Sucede que esto no es lo mío; ni siquiera sé cuándo dura en su encargo un diputado o un senador. De veras.

Bien sabía que su nombramiento era consecuencia de la afinidad de los zedillo-velasco con su padre, el eminente psiquiatra del mismo nombre y médico de cabecera de la entonces primera dama obviamente aterrorizada por los sucesos de aquel año y muy inclinada al alcohol. Una factura muy bien pagada. Luego, al terminar su gestión en el gabinete de un gobierno deplorable, pasó a la Rectoría de la UNAM convirtiéndose en un buen gestor y mejorando los niveles académicos de la institución; además, y esto es muy importante, suavizó las tensiones del alumnado y no se dieron incidentes mayores.

Cuando le pregunté a peña nieto, todavía gobernador, sobre él, me respondió:

–Sé que hizo las cosas bien en la UNAM; pero no lo visualizo en otra posición.

Aunque el valor de las palabras del mexiquense se ha ido perdiendo, lo que expresó tenía sentido: como funcionario y después de dejar la Rectoría su comportamiento y posición han sido anodinas.

Ahora se dan las cosas al revés: un exrector mediocre de la UNAM, José Narro Robles, ya ocupa el asiento principal de la Secretaría de Salud. ¿Sabrá algo acerca de sus responsabilidades o dejará que el escaso prestigio del que goza como académico se extinga?

La Anécdota

Los peores mandan en el PRI. Así, el ecocida y ladrón, represor de periodistas y comprador de mercenarios, Roberto Angulo Borge, vetó a uno de quienes no pudo sumar a su esquema por representar los intereses de otra familia caciquil: Carlos Joaquín González, familiar de Pedro Joaquín Coldwell –quien ya fue gobernador en la tierra de los lagartos, entre ellos Echeverría, el ex presidente-, y ex subsecretario de Turismo –lo fue bajo el mando de Enrique de la Madrid, hijo del ex presidente, cuya familia tiene igualmente grandes inversiones en el sureste-.

Pese a lo anterior, Joaquín rompió con el PRI y disputará la gubernatura a un entenado de Angulo, repito acaso uno de los peores mandatarios de esta entidad –al lado del aprehendido Mario Villanueva Madrid-, y quien deberá acabar en la prisión por delitos mayores al del mencionado predecesor. Pobre PRI que ya no tiene capacidad siquiera de esconder las complicidades con peña y Manlio.