3 agosto, 2021

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Rafael Loret de Mola – Indicadores Fallidos

RAFAEL LORET DE MOLA

  • Indicadores Fallidos
  • Ejército para la paz
  • Maleantes sin Partido

Por Rafael Loret de Mola

Rafael-Loret-de-Mola-Indicadores-FallidosLas reservas internacionales del Banco de México suman 193 mil millones de dólares aunque fluctúan un poco hacia abajo según amanezcan de humor los especuladores; cuesta trabajo entender la razón de los vaivenes cotidianos cuando, se supone, se trata de fondos inamovibles creados, precisamente, como garantía para los acreedores y la debida acreditación de la solvencia del Estado Mexicano. Intranquiliza, eso sí, que cuatro mil millones de dólares en lingotes de oro estén en una bóveda de Fort Knox, Kentucky, tan vigilada que ningún mexicano, ni el secretario de Hacienda o el presidente de México, tienen acceso a las distintas bodegas en donde se supone se guarda parte de los haberes de nuestro gobierno desde el sexenio terrible de felipe calderón, ingenuo y alcohólico para paliar sus temores aunque no tuviera razón para ellos.

Desde 1982, el entonces presidente josé lópez portillo advirtió a los mexicanos sobre un cerrado grupo de “inversionistas” y financieros quienes habían decidido trasladar sus cuentas bancarias a los Estados Unidos, saqueando las divisas y a los bancos mexicanos que podían cambiarlas, hasta niveles inimaginables en aquel escenario: el mandatario señaló una cifra, cuarenta mil millones de dólares, equivalente a la mitad de la deuda externa del país y, por tanto, sugirió darles a los “saqueadores” un plazo, el de septiembre de 1982, para que un gesto patriótico devolvieran a nuestro país sus ahorros. Los responsables de la fuga de capitales y sus herederos siguen carcajeándose de la súplica histórica a muchos años ya del deceso del ex mandatario.

En alguna ocasión, el propio lópez portillo, con histriónico acento acongojado, nos confió que contaba con una lista, bajo siete candados, en la cual se establecía los nombres de quienes habían “traicionado” al país, y los montos de sus riquezas supuestamente protegidas en las instituciones financieras anglosajonas mientras depauperaban a su patria, para así aumentar sus fortunas personales a costa de quebrar o casi a sus empresas dejando a millones de mexicanos al garete, muchos sin empleos ni perspectivas. De esta crisis estructural no hemos salido del todo porque, además, nos seguimos endeudando durante los regímenes siguientes sin necesidad de que el Congreso, por un decreto unilateral de miguel de la madrid, aprobara o no los empréstitos.

El caso es que el escándalo, una vez más, pone los puntos sobre las íes. Entre los mexicanos multimillonarios, y saqueadores bajo la estructura mental de que sólo ellos importan, reúnen en el extranjero –sobre todo en los llamados paraísos fiscales como las Islas Caimán o Suiza-, nada menos que 417 mil millones de dólares, un poco más del doble del total de nuestras reservas internacionales y multiplicando por diez cuanto se sabía, en 1982, que se habían llevado de los bancos mexicanos a los norteamericanos, sobre todo, un apretado grupo de ladrones. ¡Y luego, por si fuera poco, miguel de la madrid indemnizaría a los dueños de los bancos que posibilitaron, con información confidencial, el retiro de casi todos sus fondos! Ni uno sólo de ellos perdió un centavo y, al contrario, cada cual disfrutó de canonjías sin fin para reconstruir, ampliar o crear sus imperios.

Neobanqueros y neoinversionistas contaron con el proteccionismo estatal para fundar consorcios y empresas muy blindadas tras haber multiplicado sus haberes gracias a la imparable especulación y a costa de reducir los niveles de satisfacción existencial entre la mayoría silente, explotada, asquerosamente ultrajada. Esta es la razón por la cual millones de pobres salen a las calles en protesta mientras un centenar de mexicanos presumen de figurar en la lista de los grandes multimillonarios del planeta… aunque Carlos Slim Helú ya no sea el número uno en la materia por haber tenido que enfrentar las pequeñas andanadas del gobierno federal resueltas con éxito para él, sobre todo en materia de Telecomunicaciones. El año próximo, los oriundos de esta nación podremos sentirnos orgullosos de que el poderoso señor vuelva al pódium, en el lugar de honor, mientras México se debate en una aguda crisis económica provocada, en gran medida, por la torpeza y la ausencia de visión de quienes fueron postulados como economistas del régimen en curso, a la cabeza de los cuales luce luis videgaray caso. ¿Todavía se sentirá presidenciable?

Los indicadores son pésimos. Si el precio del petróleo, que ha llegado a situarse por debajo de los cuarenta dólares por barril en los días más aciagos de un año a la fecha, hace tambalear al pobre peso, que flota como en los peores momentos del populismo sin fondo –echeverría y lópez portillo a la cabeza-, la vulnerabilidad de nuestra moneda no sólo acarrea severos quebrantos en el ahorro sino inhibe, severamente, el consumo interno y reduce las expectativas de inversión, aun con el anuncio presidencial de que se realizarán cuatro mil 600 obras –incluyendo, supongo, el cambio de bombillas en cada parque-, y las posibilidades reales de desarrollo.

La crisis por llegar, si es que no estamos ya en el ojo del huracán, tiene razones internas, no sólo externas como siempre aducen los responsables de los colapsos para eludir sus propios deberes y errores, de tanto peso como la ignominia de que la recaudación fiscal no es pareja porque en veintidós entidades del país los narcotraficantes imponen sus ilegales alcabalas a los gobernadores y alcaldes. No es sólo en el caso de Guerrero y Michoacán sino en las dos terceras partes del territorio nacional. Quizá por ello, al presidente se le cuida mucho más y éste reduce su agenda pública –además por su creciente enfermedad expansiva- a los mínimos posibles.

La caída en los precios de la mezcla mexicana del crudo ya causa estragos para 2015: el presupuesto estatal debió reducirse, de entrada, en un 2.6 por ciento equivalentes a 124 mil millones de pesos, el 0.7 por ciento del Producto Interno Bruto, cifra suficiente para provocar un colapso de grandes magnitudes. Por supuesto, para colmo, México parece aislado respecto a los demás productores de petróleo y no parece haber posibilidad de hacer un frente común contra los agiotistas; lo planteó el venezolano Nicolás Maduro Moro y esta es la hora de en la que su país vive un desabasto brutal aunado a una inflación galopante. No es ara solazarse ante este espejo, desde luego.

En el 2014 aunque las exportaciones crecieron globalmente en un 4.6 por ciento, el consumo interno sólo fue superior en un 2.1 por ciento, evidenciándose la ausencia de liquidez general y la desconfianza sobre los productos nacionales. Somos más pobres porque dependemos más del exterior para cubrir las necesidades básicas. Y sin autosuficiencia alimentaria, por ejemplo, es inútil hablar de soberanía en términos de autarquía –esto es la posibilidad de generar los recursos suficientes para poder dependen de nosotros mismos-.

Los expertos insisten, además, que existe una suerte de alerta macroeconómica –Índico, jueves 12 de febrero-, al considerar el Fondo Monetario Internacional que “México es vulnerable a la volatilidad financiera”. Ello se basa, claro, en que el déficit comercial alcanzó en el ciclo anterior dos mil 400 millones de dólares, más del doble al registrado un año atrás. ¿La razón? De acuerdo a los analistas, los productos “Made in China” acaparan el mercado por sus bajos precios finales considerando la producción masiva… hasta de los souvenirs que se venden en las zonas arqueológicas del país a la vista de los funcionarios de la cada vez más tuerta Secretaría de Turismo.

Lo más serio del asunto es que si la Reserva Federal de Estados Unidos decide subir sus tasas de intereses, México sufrirá enormemente; y bastante más si consideramos que no es poco probable el desvío de inversiones y créditos hacia Cuba para marcar el inicio de una “nueva época” en las relaciones bilaterales de los isleños con la mayor potencia universal. A nuestro país no le quedará más remedio que recoger, literalmente, las migajas. Y ni siquiera eso prevé el gabinete económico del gobierno de la República.

En fin, si esta es la situación de la economía más vale ir pidiendo por la salvación del país a alguna instancia superior a la del gobierno: Dios, quizá, para los creyentes. Los paganos la tienen bastante más difícil.

Debate

Aseguran que hoy es el día del ejército, ocasión para nuevos discursos sobre la fidelidad de los mandos castrenses y el imperativo de mantenerse de cuantos forman las tropas y no tienen otra salida para paliar las emergencias familiares. Muchos de ellos fueron reclutados después de que los sicarios del narcotráfico se llevaron a los mejores, más fuertes y ambiciosos para dotarles de armas de alto poder y no de la fusilería propia de los tiempos de “la bola”.

¿Con qué nos saldrá hoy el general Salvador Cienfuegos Zepeda? ¿Otro regaño a la población por considerar que todos somos una parvada de ingratos incapaces de reconocer los sacrificios de los uniformados? Alguno de ustedes, estoy seguro, podría apostar a un milagro: el reconocimiento a los excesos cometidos contra los civiles, violando derechos humanos elementales, y la tremenda negligencia que posibilita movimientos sanguinarios de los grandes cárteles y bandas en las dos terceras partes del territorio nacional. ¿Cuánto de este caudal se reparte como “comisiones” –más bien “mordidas”- entre los mandos y la soldadesca que no reconoce fidelidad salvo a sus jefes inmediatos? Lean bien la pregunta porque conlleva un arma de doble filo.

Me preocupa la vulnerabilidad presidencial cuando crece la soberbia de los militares quienes exigen respeto por cuanto ha sido más bien afrentas en una velada advertencia… como si fuera la primera llamada para una dictadura en ausencia de un gobierno eficiente y vertical. Pero como la descomposición política es tal que los trueques partidistas se dan cada amanecer, las jerarquías militares parecen cansadas de proteger a un sistema estructuralmente débil por la corrupción. El peligro está apuntado.

La Anécdota

Hace unos días, un amigo de esta columna se preocupaba al corroborar una fotografía en la que aparecen Ricardo Monreal, martí batres, manuel bartlett díaz y Andrés Manuel López Obrador. Faltaban por allí Porfirio Muñoz Ledo y pablo salazar mendiguchía, entre otros, para hacer más extensivo el cuadrante.

¿De qué nos extrañamos en los tiempos del nepotismo sin memoria? En Querétaro, el candidato del PRI al gobierno de Querétaro es Roberto Loyola Vera, hermano de Ignacio, panista, ex mandatario de la entidad. Una suerte de malabarismo con el sello Moreira, los de Coahuila, pero con una diferencia sustantiva: los Loyola esperaron dos sexenios para intentar la sucesión y Roberto optó por el PRI para tomar “sana distancia”. Cuando menos fue menor el descaro aunque en materia de ideologías nadie pueda pronunciarse sin un sarcasmo a flor de piel.

Mientras, en Guerrero, ángel aguirre rivera, decidió renunciar al PRD luego de ser enlodado gracias a las desviaciones millonarias de sus hermanos procedentes del erario público por 287 millones de pesos. Todos juntos y revueltos. Y los Murat, solidarios, asumen que cada quien compró por su cuenta residencias y departamentos de lujo en Nueva York para exculpar al patriarca siniestro, José, y a su hijito Alejandro, director-efebo de Infonavit.

La descomposición es total.