Rafael Loret de Mola – Turismo de Diez

RAFAEL LORET DE MOLA

  • Turismo de Diez
  • Camuflaje en QR
  • Escondite “Ideal”

Por Rafael Loret de Mola

Rafael-Loret-de-Mola-Turismo-de-Diez¿Cómo les va a los mexicanos que aún tenemos la posibilidad de aprovechar los asuetos de hijos y nietos para poder salir de vacaciones? Cada día son menos aunque la ocupación en sitios como Cancín se sitúa en el 87 por ciento, menor a los índices registrados durante los días estivales en los Estados Unidos, la semana llamada “spring-break”, en donde toman por asalto nuestras hermosas playas y casi las dejan como si hubiera pasado por ellas un huracán que también llegan, sin remedio, en estas temporadas del verano. Sólo es cuestión de tener suerte.

Los servidores públicos, quienes viven entre veinte y cuarenta minutos desde sus trabajos, no se quejan siquiera: una de sus obligaciones es sonreír como suelen hacer los payasos de circo –éstos sí están permitidos por lo cual les recomiendo disfrazarse de tigres, caballos, leones, changuitos o perros, para sustituirlos en su condición humana-, en las funciones que ahora son sólo para multimillonarios.

A falta de nuestros circos, la compañía canadiense, con fuerte ayuda del “imperio británico”, Cirque du Soleil, instaló una de sus lujosas carpas en plena Rivera Maya, media hora desde los hoteles de Cancún salvo si se satura la ruta con enormes cargueros rebosantes de cemento –porque las inversiones foráneas siguen y siguen-, dentro de un hotel de lujo, el Vidanta, de reciente creación, muy exclusivo, tanto, que ni los muy ricos mexicanos pueden pagarlo, salvo el club del millón de dólares que revisa cada año el semanario Forbes y con tanta precisión que ya no figura en sus listas Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera sin que nadie sepa a donde fue a parar el gran botín, el mayor de toda la historia; bastó con su aprehensión para perder las luces de los reflectores sobre él y nadie se pregunta por la fortuna legada ¿a quiénes? Todo es posible en el fascinante México tomado por asalto por mafias y cofradías.

Pues en el Vidanta –perdónenme por hacerle publicidad pero no la necesitan porque toda les viene del exterior incluso para que autoricen rebajas y pases según pudo enterarme-, el Soleil con su radiante iluminación, sus acróbatas excelentes y algunos actos de magia virtual, extiende su fama, que es ya global, al ritmo de una música suave, exquisita, en donde sólo los intelectos mayores –dicen- pueden sublimarse; esto es cuantos pueden pagar por ello muy por encima de las capacidades de los mexicanos.

El billete más barato se sitúa en mil doscientos pesos pero se advierte que no son buenos lugares porque quedan lejos de las pistas y hay momentos visualmente inalcanzable desde allí:

–Lo mejor es comprar billetes VIP –me cuenta la operadora turística-, sea con champaña incluida o cena y champaña.

–¿Es mucha la diferencia? –pregunté para continuar investigando-.

–No tanto. Con cena le cuesta, cada “ticket”, seis mil cien pesos incluyendo el transporte desde el hotel, con aire acondicionado y hasta guía.

–Poca diferencia, sin duda. ¿Y podría saberse en qué consiste la cena?

–Pues lo normal: un setak o pescado, sopa y postre. Pero, al final, ¡podrá retratarse con los artistas del “show”!

–No sabe usted, ¡cuánta ilusión me hace! –expresé bromeando, ante la mirada escrutadora de mi hijo de catorce años-.
Enseguida, él me diría:

–No quiero ir a ese circo. Acuérdate que una vez ya lo vimos y no me gustó porque no tiene animales.

–Es verdad aunque la calidad de sus artistas es indiscutible; pero no me gusta que para abrirles camino se haya destazado la vida de nuestros cirqueros y la de sus bestias amaestradas que, desde luego, permitían a los niños acercarse al conocimiento de la naturaleza.

Pro, claro, en el corazón de la “zona hotelera” brilla el gran Acuario como atractivo. Cientos de peces, incluyendo delfines y tiburones con los que se puede nadar, hacen las delicias de los pequeños y los no tan chicos. Debe ser, para los pobres cetáceos y mamíferos marinos, un tremendo tormento permanecer dentro de vitrinas estrechas para ser observados por cientos, miles de turistas cada día, semana tras semana.

Y así las cosas, en el Acuario los delfines actúan. ¿Cuál es la diferencia con el circo con animales? Simplemente que éstos le hacen la competencia a los consorcios habilitados para el relajamiento de los millonarios sustituyendo a los cuadrúpedos circenses por luces, ritmos esplendorosos y acrobacias que sin tanto glamour podrían resultar semejantes a las piruetas de nuestros alambristas, trapecistas y demás que, de verdad, se jugaban la vida, muchas veces sin redes protectoras, con tal de mostrar no sólo su pericia sino, por un momento, sentirse dioses terrenales, con los niños con las bocas abiertas, ante lo que parecía imposible realizar, sobre todo cuando un solo hombre se metía en la jaula con doce felinos para que éstos brincaran entre un aro de fuego, tan temido para ellos, para demostrar que cualquier obstáculo puede ser superado. Si lo hacen los irracionales, más los racionales. Siempre, detrás de lo que se percibe a simple vista, vibraba una lección profunda… hasta que la insensibilidad de los “verdes” cercenó nuestro modo de vida, no sólo el de quienes viven de los circos sino también el de cuantos asistíamos a ellos.

Y por allí me cuentan que el “niño verde”, uno de los más dañinos Juniors del país, Jorge González Martínez, tiene su yate en el cual sale a pescar… luego de discursar sobre sus altruistas nociones sobre la vida animal. A los peces capturados, les sueltan el anzuelo –el engaño-, con firmeza para poder arrancárselo llevándose todos sus órganos bucales, sin el menor pudor para luego, aún vivos para que no pierdan su “frescura”, ser convertidos en ceviches. ¡Bravo Jorge ya lograste ser dios! Repulsivo eso sí y con un destino cierto: las llamas del desprecio público. Algún día caerá sobre ti el horror de ser perseguido y ya no podrás siquiera disculparte. Serás reo eterno de tu propio inframundo.

Claro, el cordón de los verdes se extiende por Cancún, perteneciente al municipio Benito Juárez, en donde los parques temáticos como Xcaret, Xplorer y aún Xel-Ha, cobran en dólares -159 por persona para entrar al primero y 129 para los demás-, como si la moneda estadounidense ya fuera de circulación habitual; por cierto cuando pagues en peso siempre te harán la pregunta: “¿no tiene dólares mejor? Sabe usted con el tipo de cambio le sale más barato”. No sé cuánto más podrá aguantarse en el futuro… como atropello a tu poder adquisitivo.

Para tratar de responder a la curiosidad de mis amables lectores y amigos, les diré que, por supuesto, debí privarme –por economía y convicción- del Cirque du Soleil. Desearía poder entrar al Atayde convertido igualmente en un delfinario con todas las seguridades que, durante décadas, les brindaron a nuestros chicos. Una de ellas, convertida ya en hermosa modelo, me dijo:

–Sí. Me gustaba mucho ir al circo con mis papás… hasta que tomé conciencia.

–¿Y por qué negarle a los chicos que accedan a ese espectáculo tan impactante que no se olvida, a vivir la experiencia de la convivencia familiar de la mano de nuestros padres, y luego si toman conciencia de lo contrario que no les eviten a sus hijos vivir cuanto ellos recuerdan?

Me quedé esperando la respuesta pero optó por introduciré al mundo virtual de su Ipohne. Y ya no fue posible seguir el debate aunque, me imagino, algo se quedó pensando. Lo mismo que yo acaso: ¿cómo es que hemos llegado a este extremo en el cual se ignora cuanto tenemos alrededor para involucrarse en la cautividad del mundo virtual que nos domina ya no sólo a los jóvenes? Claro, me contesté, no hay animales allí. Quizá por ello se pierda todo aprecio por ellos en el futuro y se resuelva el dilema de por qué nos preocupan sólo aquellos irracionales que vemos inmensos o sirven para compañía doméstica y no los tantos de los que el hombre dispone para la supervivencia: cerdos, aves, bovinos, patos y otros más. Pero si hubiera una hambruna, ya verían si dispondrían de algún mendrugo para sus perros y gatos o si acabarían comiéndoselos. No, no se trata de una patología sino de valorar las contradicciones y lo absurdos en los que nos han hecho caer. Dólares por pesos; circos canadienses, de un gran corporativo universal, por nuestras carpas entrañables cuyo olor, aunque podría parecer de caballeriza, se introdujo muy dentro de nosotros.

Debate

La inmoralidad del gobernador Roberto Borge Angulo, hijo de Roberto Boger Marín –gran depredador de manglares a lo largo de la Rivera Maya-, llega al extremo, en complicidad con su prensa exaltadora –por algo el premio de periodismo lleva el nombre de una corresponsal de Televisa de dudosa reputación profesional, Ernestina MacDonald-, que puede ordenar, con la mano en la cintura, hasta la “clonación” de diarios y revistas modificando sus portadas y hasta sus informaciones para hacerlas ad hoc con los criterios dominantes. Una verdadera loa a la libertad de expresión.

Tengo pruebas fehacientes de que en entre Cozumel y Playa del Carmen, en ese pequeño brazo del Mar Caribe, las aeronaves provenientes de Sudamérica arrojan sus cargas contaminantes sobre las aguas turquesas mientras llegan cientos de marineros, contratados por empresarios de muy alto renombre -¿les suena el apellido Hernández Ramírez?, ex accionista principal de Banamex cuya riqueza monumental y pictórica pasó a ser propiedad del Citigroup, el corporativo más sucio del planeta y experto en servir como “lavandería” de dinero sucio-, con la tolerancia-complicidad de las autoridades locales, comenzando, claro, por los Borge, padre e hijo. Los juniors tienen aquí su tierra prometida a costa de quienes los financian, directa o indirectamente, con sociedades protegidas o “mordidas” descaradas.

En el paraíso del sur todo es posible. Allí fue donde Lydia cacho, encontró a los “demonios del edén” –su exitosa novela en la que contó el drama de niños y niñas ultrajadas, abusadas y vendidas por Jean Succar Kuri para sus clientes favoritos, entre ellos Mario Marín Torres, tío del actual mandatario de Quintana Roo, Kamel Naccif Borge, también emparentado con los Borge, y hasta Emilio gamboa patrón, el yucateco que les sirve de puente a costa de favoritismos para “usar” LA MERCANCÍA HUMANA.

Hierve la sangre, no sólo por el calor que quema sino por la impunidad que diluye las cenizas.

La Anécdota

El 3 de abril de 1999, Mario Villanueva Madrid, sobre quien pendía una indagatoria de la PGR por presuntos nexos con el cártel de Amado Carrillo Fuentes, el “señor de los cielos”, sencillamente desapareció del panorama, no entregó el gobierno a su cargo, como debió hacerlo el 5, dos días después, a Joaquín Hendricks Díaz, y se refugió durante dos años en uno de los ranchos del sur de Yucatán propiedad de su colega y padrino Víctor cervera pacheco, muerto en agosto de 2004 y huésped seguro de Xibalbá.

A Villanueva se le mantiene en una prisión estadounidense desde donde solicita su extradición hace años; y cervera murió dándose el lujo de dejar sucesión amarrada aunque, en realidad, acabó perdiendo ante el PAN y Patricio Patrón Laviada, cuyo hermano Alejandro estaba casado con la hija del cacique y de ello, me ha dicho, se arrepiente profundamente. ¿Por qué al discípulo se le persiguió y aún se le mantiene confinado y al “padrino” del sureste no se le tocó un pelo? Incluso, en febrero de ese mismo año, 1999, cuando a Villanueva se le perseguía, se dio en Yucatán, con cervera como anfitrión, el encuentro bilateral entre el estadounidense Bill Clinton, cuya esposa Hillary vuelve a estar en plataforma de lanzamiento, y ernesto zedillo, experto en buceo mismo que practicaba en los mares… de Roberto Hernández Ramírez.

¿Cerramos círculos o los abrimos?

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