Papa Francisco, queremos tu bendición

Por Macario Ramos Chávez / Enviado Especial de CONAPE Internacional

Ecatepec, Estado de México.-  El Papa Francisco,  en su visita a México, sigue despertando la alegría, el fervor y la fé del pueblo que se ha volcado a las calles,  plazas y hospitales, para agradecer su presencia. Millones de mexicanos, siguen de cerca la presencia del Vicario de Cristo en tierras aztecas.

Papa Francisco, queremos tu bendición

Este domingo, en el municipio que se ubica en el Centro de la República Mexicana, el Sumo Pontífice habló ante más de 300 mil personas, mientras que en el Hospital Infantil Federico Gómez, departio gratos momentos con niños y niñas que tienen alguna enfermedad o padecimiento. Ya casi por la noche rumbo a la Nunciatura Apostólica, volvió a bendecir  los fieles que se apostaban en calles y avenidas.

Ecatepec, entre la paz y la violencia.

Fue un domingo en familia, miles de católicos habían dormido a la intemperie y sólo querían vivir la dicha de  ver unos segundos al Sumo Pontífice. Con grandes frazadas, para cubrirse del inclemente frío, estaban pidiendo por sus enfermos, ubicados en vallas. Portaban sus celulares para el momento oportuno, volvían a tomar sus respectivos bancos y los nervios aumentaban, cuando alguien alertaba de la próxima llegada.

Volvían a repetir las porras Papa Francisco, danos tu bendición, Papa Francisco, danos tu bendición..!!  Los vendedores de rosarios, estampitas y carteles no se deban abasto, a diez pesitos joven…ya son los últimos…ya son los últimos. ¡! Y así, los rostros adustos de la mañana, se relajaron, el momento había llegado, veloz el Papamóvil enfilaba su rumbo al Caracol.

Ahí, ante más de 300 mil feligreses, el Papa Francisco, volvió a llamar a la unidad de la familia, tratar de seguir el ejemplo de la humildad, la misericordia y la esperanza. Sus palabras fueron un bálsamo para quienes aquí radican y viven el día a día de la violencia urbana, la zozobra y el sobresalto. Fue un gran bálsamo.

Dejad que los niños se acerquen a mí.

En el Hospital Infantil Federico Gómez, que se ubica en la Ciudad de México y que tiene en su entrada principal la estatua de San Francisco de Asís, los niños enfermos o con algún padecimiento convivieron con el Papa Latinoamericano, uno a uno, saludo a los pequeñines, les beso la frente, y les regaló una estampita y un rosario.

La Presidenta del Consejo del DIF Nacional, Angélica Rivera, explicó el funcionamiento del nosocomio y agradeció su presencia. Por su parte, el Nuncio Apostólico subrayó, como dice la palabra santa, “dejad que los niños se acerquen a mí “.

Y así lo hicieron los enfermitos, algunos de cáncer, otros de leucemia, sentados en sus sillas de ruedas y otros con el apoyo de sus padres, que en silencio lloraron al ver a tan grande personaje. Se escuchó el tañir de la campaña por parte de dos niños que habían superado la enfermedad del cáncer, al tiempo que se escuchaba el Ave María en voz de una menor, que conmovió a los presentes.

Ondean las banderas amarillas y blancas

Este día, fue una agotadora jornada para el representante de la iglesia católica, el rostro casi rojo por el incandescente sol, más de doce horas de encuentros, recorridos, saludos, bendiciones y alegrías. La tarde estaba concluyendo, proseguía el regreso a la Nunciatura y en un auto más pequeño, aún se daba tiempo para sacar su mano y elevar el símbolo de la cruz.  Un encuentro con más de medio millón de mexicanos. Y seguía, seguía con el ejemplo del apostolado de Cristo.

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