31 julio, 2021

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Rafael Loret de Mola – Acuerdos bajo Tierra

*Acuerdos bajo Tierra
*Estrategia en la Red
*El Polvorín Encendido

Por Rafael Loret de Mola

Rafael-Loret-de-Mola-Acuerdos-bajo-TierraLos célebres acuerdos de San Andrés Larráinzar, Chiapas, signados en diciembre de 1994, con el simulador zedillo en la Presidencia y durante un álgido mes en el que se desplomó la economía, de nueva cuenta, por el llamado “error” que no fue sino un detonante heredado por carlos salinas a su sucesor con la intención de mantener en sus manos las rectorías –incluso Pedro Aspe Armella, quien fuera su secretario de Hacienda, solicitó al mandatario entrante su ratificación para enfrentar la crisis que se nos venía encima por la ausencia de liquidez gubernamental-, con una perspectiva transexenal –no transexual-.

A casi veintiún años de distancia, Jaime Martínez Veloz, quien fue comisionado para la dignidad y la paz en Chiapas desde el inicio de la administración zedillista, sostiene que las condiciones entre las etnias no ha cambiado un ápice y se apunta para insistir en llamar a los indígenas, más allá del Ejército Zapatista, con miras a cimentar lo que bajo el mando de zedillo fue traicionado por éste quien, de plano, reviró en plenas negociaciones y a punto estuvo de provocar por su altanería un baño de sangre.

En 1995 ya, zedillo dio marcha atrás a cuanto pudiera significar la edificación de la paz por la vía pacífica. El 9 de febrero criminalizó al movimiento zapatista –convertida ya, en ese momento, en la única guerrilla “pacifista” de todas las épocas luego de once días de enero de 1994 bajo el fuego de combatientes sin experiencia de sendas partes-, desenmascaró al subcomandante “Marcos” al presentarlo como Rafael Sebastián Guillén Vicente –luego éste mentiría al negar su filiación descubierta-, y emitió órdenes de aprehensión contra éste y varios de los principales operadores del levantamiento histórico, sí, porque acaso fue el último aliento revolucionario que conmovió al país entero.

Ese mismo mes, al finalizar, fue apresado raúl salinas de gortari, quien por cierto realizó tareas de campo junto a César Augusto Santiago en la misma región del conflicto en el lapso en el que se formó la gavilla insurgente entrenando en Las Cañadas, lo que dio cauce a la ridícula “huelga de hambre” de carlos salinas, el ex mandatario, en una casucha de San Bernabé, conurbación con Monterrey, bajo el supuesto de defender el honor familiar del ataque frontal de su sucesor, el substituto de Luis Donaldo Colosio tras el magnicidio de Lomas Taurinas y el mayor beneficiario del mismo. ¿Acaso en la indagatoria de cualquier crimen no se comienza sospechando de los mayores gratificados por el drama?

Seguimos, el hecho es que, por desgracia, los célebres acuerdos entre el EZLN y el gobierno se fueron al caño por la insensibilidad de zedillo, de su entonces secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma Barragán –hermano de Pablo, actual Delegado de Azcapotzalco bajo la bandera de la MORENA de Andrés Manuel-, y de los mandos del ejército cuyo representante, en las conversaciones previas y durante las convocatorias para el acuerdo, fue nada menos el general Tomás Ángeles Dauahare quien fue encarcelado por órdenes de calderón en los últimos meses de su nefasta administración; pero no por esto sino, más bien, como consecuencia de su cercanía con peña nieto luego de que se contratara al general colombiano, Óscar Naranjo Trujillo, para forzar la unificación de los mandos policiacos y la creación de la “gendarmería nacional”, objetivos que hasta el momento no han sido sino caricaturas.

Martínez Veloz, de nuevo en la palestra, me entregó la relatoría de lo que pudo ser el origen del estallido neozapatista en 1994: la explotación de las minas y el abandono de los indígenas. Por principio de cuentas, partiendo del régimen salinista, se observa una crecida notoria en las concesiones de las minas –supuestamente el subsuelo es propiedad de la nación-:

Con salinas se dieron dos mil 531; durante el periodo de zedillo se mantuvo la tendencia con dos mil 245; y se disparó con los gobiernos de la derecha: fox acreditó once mil 721 y calderón otras once mil 817. Con el señor peña, hasta el momento, se han girado mil 416 concesiones, en su mayoría al nefasto Grupo México –ligado ahora a FERROMEX y a los remedos de las vías férreas-, y a consorcios del exterior con el consiguiente desplazamiento de quienes fueron ejidatarios y hoy son casi esclavos.

Lo anterior nos lleva a revisar las hectáreas concesionadas a partir de la contrarreforma agraria iniciada por salinas. La tabla es por demás interesante –la fuente pueden encontrarla en www.siam.economia.gob.mex/-, y demuestra la paulatina venda y entrega de nuestro suelo. Veamos:

El señor salinas otorgó a diversos terratenientes cuatrocientas cuarenta y dos mil has.; zedillo, un millón 10 mil has; fox, ocho millones noventa y nueve mil has; calderón, ¡24 millones setenta y tres mil has.!; y peña ya lleva dos millones quinientas sesenta y cinco mil has.

Queda claro cuál fue el daño causado por los gobiernos de la derecha –sobre todo los de fox y calderón- que usurparon el suelo mexicano a favor de las injerencias superlativas del capital extranjero. Y, por supuesto, dejaron con las manos vacías, sin ofrecerles alternativas, a millones de campesinos mexicanos. Acaso es el peor de los daños perpetrados contra la soberanía nacional en una especie de venta de garaje perpetrada por una secuela de gobiernos corruptos y sin salvación histórica.

Por ello, claro, el EZLN fue arrinconado y llevado hacia una forzada presencia casi fantasmal en una región en donde, además, los vacíos de poder permitieron que corrieran paralelas las rutas del narcotráfico, la explotación del oro –que en Cocula fue el origen de la tragedia de los 42 normalistas de Ayotzinada más uno más, soldado en ejercicio sobre quien nadie explica por qué estaba infiltrado en la zona de la represión si el general salvador cienfuegos insiste en que los elementos del 27 Batallón de Infantería sólo se quedaron en alerta, a lo lejos, sin intervenir-, y el contrabando de armas controlado por un elemento con gran relación con los ex presidentes salinas, zedillo, fox y calderón: el lagunero Jaime Camil Garza.

¿Vamos cuadrando los hechos? Me dice Martínez Veloz ante mi escepticismo:

–Los acuerdos de San Andrés tienen vigencia todavía porque las condiciones de los indígenas en Chiapas y en todo el país apenas han cambiado.

Y extendí la cuenta:

–Si hablamos de mineros, desde 1906, cuando en Cananea brotó la chispa de la rebeldía revolucionaria, tampoco sus circunstancias se han modificado y laboran y sobreviven en condiciones infrahumanas.

Esta es la clave para entender los porqué de la resistencia de tantos años y la amargura de contemplar que, a cambio de demagogia extrema, se extiende la brutal diferencia de clases hasta asfixiarnos a todos aquellos que vivimos de nuestros esfuerzos cotidianos. Mientras, claro, los grandes multimillonarios de México ven con beneplácito el orden impuesto por la derecha: si en 1994 los principales atesoraban diez mil millones de dólares, ahora hablamos de ciento cuarenta mil considerando que la mitad de este capital pertenece a un solo personaje y sus redituables empresas: Carlos Slim Helú, siempre en la banda de las más grandes fortunas del universo, en el pódium digo entre el primero y el tercer sitio dentro de un país cuyos depauperados aumenta cada día aunque cínicamente, como hizo fox, disminuyan en la papeleta al reducir el nivel de los ingresos para considerar a la pobreza extrema: un dólar al día y ya no dos. Fariseísmo político puro.

Estuve en Chiapas hace dos semanas, tanto en San Cristóbal de las Casas –tomada por el EZLN en el amanecer de 1994-, como en Tuxtla Gutiérrez. Ya nadie habla de la sublevación neozapatista salvo por los fetiches de “Marcos” o “Galeano” que se siguen vendiendo a manera de souvenirs. Se le recuerda como una anécdota… pero las condiciones sigue iguales que en 1994.
Es tan torpe nuestro gobierno que no se percata que con un solo cerillo puede encenderse la hoguera.

Debate

¿Cuál es la estrategia para inhibir las protestas y desalentar las manifestaciones mediando las redes sociales? Por principio de cuentas debe contarse la importante maraña de “expertos” en cibernética –los conocidos “hackers” o “peñabots”-, que llega a manejar hasta setenta y cinco mil perfiles falsos –con nombres inexistentes, por lo general sin fotografías propias sino de animalitos y “robocops”, además de algunos extraídos de imágenes de la posguerra, acaso del Holocausto, con señales de demacración extrema-, quienes se distribuyen, según confesión de uno de ellos asqueado de su labor, entre veinte y veinticinco usuarios a los que inundan con injurias, amenazas, burlas ridículas, de acuerdo al nivel que alcancen sus señalamientos contra el mal gobierno.

Las redes sociales, además, conllevan un síndrome además: se corrobora que miles, millones de usuarios, se desfogan lo suficiente por ellas y sienten haber cumplido con ello para tranquilizar sus conciencias del oprobio de cuanto los sofoca en materia de crímenes de Estado, corrupción y alianzas soterradas con las bandas delincuenciales. Esto es: ya no salen a las calles a protestar porque aceptan la represión como parte de las instituciones públicas destinadas al silencio mientras se expresan a través de los distintos navegadores y diversas aplicaciones destinadas a cooptar a los internautas.

Lo anterior significa que no es sencillo lanzar convocatorias para demostrar la repulsa general porque, a millones, les basta con expresarlo, con mucha rabia, en las redes… dominadas por los “hackers” al servicio del gobierno y de las dirigencias de los partidos políticos que se fundamentan, precisamente, en los mensajes que atropellan a los usuarios. Dicho está… pero falta.

La Anécdota

Los polvorines están encendidos. Se estima que no menos de ciento veinte grupos subversivos, fuertemente armados, deambulan por la mayor parte del país, exactamente a través de veintidós entidades federales en muchas de las cuales sus gobernadores están coludidos con el crimen; el ejemplo extremo es el de Tamaulipas y su gobernador, Egidio Torre Cantú, quien para llegar al Palacio de Gobierno debió pasar sobre la sangre derramada por su hermano Rodolfo. Descastado.

Quizá por ello se ha extendido el miedo en Los Pinos y cobra relevancia el general cienfuegos zepeda. Los rumores crecen entre los mandos castrenses en el sentido de que, ante el fracaso y las desviaciones de los gobiernos civiles, “ya es hora” de regresar a las administraciones militares. Sería trágico retornar a 1946, pero al revés. ¿Es posible que los generales gobiernen sin imponer una dictadura? No hay un solo caso de ello en el mundo.